26 de junio de 2010
26.06.2010

El Supremo alemán autoriza el suicidio asistido si ésa es la voluntad del paciente

La Corte absuelve a un abogado que aconsejó retirar la respiración artificial
a una anciana en coma

26.06.2010 | 02:00

El Tribunal Supremo alemán dictaminó ayer que ayudar a una persona a morir no es un delito si el moribundo así lo ha querido, en una fallo histórico sobre el suicidio asistido. La decisión del tribunal absolvió ayer del cargo de intento de homicidio al abogado Wolfgang Putz, que recomendó a su cliente aplicar la eutanasia pasiva a su madre, en coma desde hacía años, decisión que fue aplaudida por la ministra de Justicia.
El letrado sugirió a su cliente cortar el tubo de alimentación de la progenitora de ésta, dado que la enferma había expresado su deseo de no ser alimentada por medios artificiales antes de caer en coma.
Los facultativos de la clínica de Bad Hersfeld (centro de Alemania) descartaron suspender el tratamiento y consiguieron reanimar a la anciana después de que su hija optara por seccionar el tubo de alimentación. La enferma terminó por fallecer unos meses después.
El Supremo invalidó así una sentencia previa de la Audiencia de Fulda, que procesó por intento de homicidio, tanto el abogado como a la hija. La corte consideró inocente a la hija pero condenó a Putz a nueve meses de reclusión bajo libertad condicional. Tanto la defensa como la acusación habían pedido la absolución del acusado.

Apoyo de la ministra de Justicia
La ministra alemana de Justicia, Sabine Leutheusser-Schnarrenberger, celebró la decisión de la magistratura por considerar que otorga "un valor especialmente alto" al derecho del paciente a decidir previamente sobre el tratamiento médico, en estos casos.
"Las disposiciones previas del paciente consiguen, en una fase difícil de la vida, una mayor seguridad para pacientes, familiares, médicos y cuidadores", afirmó.
La sentencia establece la primacía de la voluntad del paciente frente a las recomendaciones médicas, en el caso de que éste desee que no se prolongue su vida artificialmente.
La ley era hasta ahora en Alemania poco clara. En 1994 el Tribunal Federal estableció que si un enfermo expresaba su voluntad de no seguir siendo mantenido con vida de forma artificial, el tratamiento podía ser terminado.

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