01 de febrero de 2011
01.02.2011
Revueltas en el mundo árabe

Las protestas tumban el gobierno en Jordania

El rey Abdalá II nombra un nuevo ejecutivo para que lleve a cabo reformas políticas "reales y rápidas"

01.02.2011 | 20:19
El rey de Jordania, Abdalá II.

Las protestas en Jordania acabaron hoy con el Ejecutivo del primer ministro Samir Rifai, que presentó su dimisión al rey Abdalá II, quien designó a su vez a otro antiguo jefe de gobierno, Maaruf Bajit, al frente del nuevo gabinete.

Según un comunicado de la Casa Real jordana, el monarca solicitó a Bajit llevar a cabo "reformas políticas reales y rápidas".

Precisamente, en las últimas semanas se han sucedido las protestas en distintas ciudades de Jordania pidiendo a Abdalá II la destitución del gabinete de Rifai por lo que consideran su fracaso a la hora de acometer reformas políticas y económicas.

De hecho, el pasado día 28, tras la oración musulmana de los viernes, miles de personas -entre ciudadanos de a pie, sindicatos y opositores- se manifestaron en Amán y otras ciudades como Irbid, Zarqa, Ajlun, Mafrak, Karnak y Aqaba.

Esa no ha sido la única manifestación, porque en viernes anteriores los jordanos ya se habían echado a las calles al considerar insuficiente la decisión del Gobierno de subsidiar los productos básicos y cancelar los impuestos sobre determinados tipos de combustibles.

Ante el aumento de las protestas, el jueves pasado el monarca instó al Gobierno y al Parlamento a acelerar las reformas políticas, económicas y sociales en un discurso ante la Asamblea Legislativa, que fue convocada para analizar el descontento ciudadano.

En su alocución, Abdalá II solicitó la modificación de la ley electoral, muy criticada por el mayor partido del país, el opositor Frente de Acción Islámica (FAI), que la empleó como argumento para boicotear las elecciones parlamentarias del pasado 9 de noviembre.

En Jordania es el rey quien suele tener la última palabra sobre la continuidad o no del Gobierno, y quien designa al primer ministro. Aun así, Abdalá II se ha mantenido a salvo de las críticas por pertenecer a una dinastía que supuestamente desciende del profeta Mahoma y por estar casado con una mujer de origen palestino, la reina Rania, respetada por la población palestina en Jordania, que alcanza el 65 por ciento.

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