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La vacuna rusa Sputnik pincha en América Latina

Los retrasos en el suministro ralentizan la campaña de vacunación y generan controversia en varios países de la región

Llegada al aeropuerto de Caracas, Venezuela, de una cargamento de vacunas Sputnik V procedente de Rusia.

Llegada al aeropuerto de Caracas, Venezuela, de una cargamento de vacunas Sputnik V procedente de Rusia.

"Urgentemente necesitamos algo de componente 2. A estas alturas todo el contrato está en riesgo de ser públicamente cancelado". Semanas atrás, el Fondo Ruso de Inversión Directa (RDIF) recibió la carta de Cecilia Nicolini, en nombre del presidente argentino Alberto Fernández. El tono del reclamo era inequívoco: de 30 millones de dosis de Sputnik V, había llegado menos de un tercio. La variante delta en puertas obligaba a subir el tono. "Nosotros entendemos la escasez y las dificultades de producción de algunos meses atrás. Pero ahora, siete meses después, todavía estamos muy atrás, mientras empezamos a recibir dosis de otros proveedores de forma regular, con calendarios que se cumplen".

La inquietud de Argentina la comparten otros ocho gobiernos de la región: Guatemala, Nicaragua, Honduras, Bolivia, Venezuela, Paraguay, Guyana y México. Este último país adquirió 24 millones de dosis y ha recibido menos de cinco millones. Venezuela apenas a inmunizado a menos del 5% de su población. La escasez del componente 2 le ha añadido una mayor de incertidumbre. 

La Sputnik V comenzó a usarse a finales de 2020. El personal de salud, las personas de la tercera edad y el sector social más vulnerable fueron los primeros en recibirla. El ritmo de la vacunación se aceleró durante el presente año. Pero con el paso de los meses afloraron inconvenientes. El inmunizante ruso tiene una peculiaridad: se utiliza el serotipo 26 de adenovirus humano como primer componente y el serotipo 5 como segundo componente, que es más costoso y complejo de elaborar. Las circunstancias obligaron a varios gobiernos a extender el plazo de espera entre la primera y la segunda dosis y, al mismo tiempo, diseñar o improvisar estrategias a corto y medio plazo.

Combinar vacunas

Como podía suponerse, la Sputnik V siempre fue en Argentina objeto de controversias. Cuando se puso en marcha la campaña de vacunación, Elisa Carrio, una de las principales dirigentes de la oposición de derechas, llegó a presentar una demanda penal contra Fernández por intento de "envenenamiento" de la población. Una vez probada la eficacia de la vacuna, los adversarios del Gobierno pasaron a criticar la decisión de las autoridades ejecutivas de priorizar la relación comercial con Moscú en medio de la guerra mundial de las vacunas. El centro de los ataques es, desde hace semanas, la falta del componente 2.

La ministra de Salud argentina, Carla Vizzotti, dijo el pasado miércoles que los que esperan para recibir la segunda dosis de Sputnik podrán ser inoculados de forma inmediata con las vacunas de Moderna o AstraZeneca. Su gobierno aspira a vacunar este mes con la pauta completa al 60% de las personas mayores de 50 años. La ciudadanía tendrá, no obstante, la opción de combinar inmunizantes o aguardar el componente 2 de Sputnik.

Mejor que nada

"Lo más probable es que sea seguro combinar marcas, pero estamos ante una situación de emergencia. También es verdad que estamos actuando sin una base científica sólida", reconoció el coordinador de la Sección de Infecciones Pulmonares de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria, Alejandro Chirino. Pero también subrayó que es prioritario completar "lo antes posible" la pauta de vacunación para enfrentar la tercera ola. "Es más peligroso no tener las dos dosis que el efecto adverso por la combinación".

Mientras tanto, Richmond, un laboratorio privado argentino, debe suministrar unos tres millones de dosis del segundo componente de Sputnik en los próximos días. Birmex, un laboratorio estatal mexicano, ha empezado un proceso piloto de envasado que será aprobado en breve por el Instituto Gamaleya. Tanto Richmond como Birmex confían en poder exportar la vacuna rusa a otros países latinoamericanos una vez se estabilice la situación. El Fondo de Inversión Rusa prometió a su vez aumentar la escala de producción y resolver "por completo" los retrasos temporales "gracias a la asociación con grandes firmas como el Instituto Serum de India, el mayor productor de vacunas del mundo".

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