Afganistán, tras la caída del anterior gobierno y la conquista de los talibanes, se asoma hacia un futuro inmediato de hambruna y pobreza extrema. Así lo explica Naciones Unidas, que este lunes ha empezado una conferencia de ayuda humanitaria en Ginebra para conseguir 600 millones de dólares para el país centroasiático.

Este dinero se destinará —si la ONU lo consigue— casi íntegramente a alimentación, a través del Programa Mundial de Alimentos (PMA). “Ahora estamos en una carrera contra el tiempo y la nieve del invierno para mandar ayuda que pueda salvar las vidas de la gente afgana que más lo necesita. Literalmente estamos suplicando y tomando prestado reservas de alimentos que se acaban”, ha dicho la directora regional de la PMA, Anthea Webb.

Pero aunque las reservas aún no se hayan acabado del todo, la situación es ya de por sí desesperada. En un sondeo realizado por la ONU durante este agosto y setiembre, un 93% de los encuestados afirmaron no haber podido comer lo suficiente a diario. Lo que es más, un 97% de los afganos que siguen en su país entrarán, si no se remedia la situación, bajo el linde de la pobreza en las próximas semanas y meses.

“Tenemos que permitir que la economía afgana respire por unos meses más y darles la oportunidad a los talibanes para que demuestren flexibilidad y una voluntad real a hacer las cosas distintas esta vez. Si no, no podremos prevenir un colapso total de la economía y el orden social afgano”, dijo la semana pasada la enviada especial de la ONU para Afganistán, Deborah Lyons.

Huida del dinero

Este ha sido un colapso anunciado. La administración anterior contaba con el apoyo total de los Estados Unidos y sus aliados —entre ellos España— que aportaban, juntos, cerca del 75% del gasto público afgano. Además, la administración anterior de Kabul tenía acceso a préstamos del Fondo Monetario Internacional (FMI), y formaba parte del sistema bancario mundial.

Ahora todo esto se ha desvanecido, y en casi un mes de control talibán, la economía, sin la ayuda internacional, ha caído en picado: los precios de la comida y la gasolina se han multiplicado; las reservas del banco central afgano, de cerca de 10.000 millones de dólares, han sido congeladas en el extranjero; el afgani, la moneda local, se ha desplomado; y los bancos locales no tienen dinero ni pueden devolver los depósitos a los afganos, que ven como han perdido acceso a su dinero.

Miles los afganos se concentran en la frontera con Pakistán para dejar atrás su país Video: Agencia Atlas | Foto: EFE

“Un resurgimiento de los combates, violaciones a los derechos humanos, y el colapso total de la economía y los servicios básicos puede llevar a que más afganos escapen al extranjero”, avisó este domingo el comisionado de la ONU para los refugiados, Filippo Grandi. Según Naciones Unidas, cerca de medio millón de afganos puede intentar huir en lo que queda de 2021.

Los talibanes, mientras tanto, buscan aparentar normalidad. Esta semana, según anunciaron los islamistas radicales, los agentes de policía del anterior régimen volverán a las calles de Kabul y a los puestos fronterizos. Y mientras los aviones de ayuda humanitaria de los posibles aliados de los talibanes —Catar, Pakistán y Emiratos Árabes Unidos (EAU) intentan cortejar al nuevo gobierno de Kabul—, éstos se centran en limitar los derechos de los afganos y las afganas.

“Que hombres y mujeres estén juntos en las aulas es inaceptable. En unos días cambiaremos los currículums universitarios para adaptarlos a la ‘sharia’ (la ley islámica). Cualquier cosa que esté en contra del islam será eliminada”, dijo este domingo el nuevo ministro de Educación talibán. 

"La gente de Afganistán necesitan una línea de soporte. Después de décadas de guerra, de sufrimiento y de inseguridad, ahora se enfrentan probablemente a su momento más difícil", ha dicho este lunes el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, en Ginebra.

En la conferencia, que ha contado con la participación de varios ministros de Exteriores europeos, también han intervenido miembros de la sociedad civil afgana. De ella, una gran parte ha huido del país; la que sigue dentro es la que los talibanes intentan derrotar. "La situación actual en Afganistán es urgente, y requiere su atención y acción inmediatas. Los afganos viven en el miedo, la incertidumbre, y un futuro de pobreza. Hay millones de niños en riesgo de hambre extrema", ha dicho a la conferencia Shaharzad Akbar, presidenta de la antigua Comisión Independiente de Derechos Humanos afgana.

"El mundo debería cooperar con nosotros. Se ha mantenido la seguridad en el país y la gente está en problemas económicos. La comida y las medicinas son escasas", ha pedido este lunes el portavoz talibán Zabihulá Muyahid.