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Elecciones

Valérie Pécresse, la inesperada rival en la carrera hacia el Elíseo

La irrupción de la candidata conservadora debilita el favoritismo de Macron en las presidenciales francesas de 2022

La candidata de Los Republicanos, Valérie Pécresse.

Una mujer puede convertirse en la próxima inquilina del Elíseo. Por primera vez en la historia de Francia y tras cinco Repúblicas, la jefatura del Estado ya no recaería en manos de un hombre. Este dominio masculino no se rompería por el espectro de la llegada al poder de la ultraderechista Marine Le Pen, sino de la conservadora Valérie Pécresse.

Cuando faltan menos de cuatro meses para las presidenciales de abril de 2022, la presidenta de la región parisina se ha erigido en la rival más temida por Emmanuel Macron. Tras haberse impuesto en las ajustadas primarias de Los Republicanos (LR, socios del PP en Francia), Pécresse vive su particular luna de miel en los sondeos. Estos le otorgan la segunda posición en la primera vuelta (entre el 17% y el 19% de los votos) y prevén una ajustada segunda vuelta en que el joven presidente se impondría con el 51%, ante el 49% para la flamante líder de la derecha.

Pese a no ser una dirigente muy carismática ni con la estatura de un hombre de Estado, Pécresse quiere dar la sorpresa en las presidenciales. Su gran logro ha sido reconciliar a su dividida familia política en unos comicios marcados por la multiplicación de candidaturas. Lejos de haber sido la puntilla final para LR, la irrupción del polemista ultra Éric Zemmour ha supuesto una oportunidad inesperada para el partido heredero del gaullismo. Mientras Le Pen ve menoscabadas sus posibilidades por la batalla fratricida con Zemmour, la aspirante conservadora salió catapultada gracias a la dinámica mediática positiva por las primarias de su formación.

Europeísta y neoliberal

“Hemos generado una nueva esperanza de alternancia. Ahora podemos vencer a Macron”, aseguró a mediados de diciembre Pécresse, quien tiene el reto de mantener el soufflé obtenido con la votación interna en su partido. Para ello, apuesta por la estrategia clásica “de reagrupar a su familia política de cara a la primera vuelta”, explica a EL PERIÓDICO, diario perteneciente al mismo grupo editorial que este medio, François-Xavier Bourmaud, reportero político del diario conservador 'Le Figaro'. Tras su victoria en las primarias, se ha esforzado por mostrar su buena sintonía con sus rivales internos, como el excomisario Michel Barnier o los barones regionales Xavier Bertrand o Éric Ciotti. Todo lo contrario de lo que sucedió en 2017, cuando las divisiones internas, además de los casos de corrupción, lastraron la campaña de François Fillon.

Representa “la dirigente más consensual de los que se presentaron en las primarias de LR”, sostiene Bourmaud. Pécresse, de 54 años, se formó en la prestigiosa École Nationale d’Administration (ENA), incubadora de las élites francesas. Dio el salto a la política como consejera de Chirac, pero esto no le impidió dirigir varios ministerios menores (el de Universidades y el de Presupuesto) durante la presidencia de Nicolas Sarkozy. Tras haber oscilado entre las distintas facciones de la derecha republicana, preside desde 2015 la región de Île-de-France. Logró ser reelegida en junio con una clara victoria con más del 45% de los votos.

Partidaria de una derecha europeísta, neoliberal en lo económico y defensora de un capitalismo verde, resultan evidentes sus similitudes ideológicas con Macron. Ambos se disputan buena parte del electorado de centro-derecha. El joven presidente confiaba con atraerlo a través del exprimer ministro Édouard Philippe -un dirigente de LR hasta 2017-, quien fundó en otoño el partido Horizons y se ha postulado como su sucesor si continúa hasta 2027. Pero la irrupción de Pécresse ha dificultado este OPA del macronismo sobre los votantes conservadores moderados.

“Dos tercios Merkel y un tercio Thatcher”

A Pécresse le gusta presentarse como “dos tercios Angela Merkel y un tercio Margaret Thatcher”. Pero sus rivales lo han reformulado en “dos tercios Macron y un tercio Zemmour”. De hecho, la líder de LR cuenta como director de campaña con Patrick Stefanini, un reputado estratega de la derecha francesa y especialista sobre la inmigración, al que sondeó el polemista ultra para que dirigiera su candidatura.

Para retener al electorado seducido por el canto de las sirenas de la xenofobia, ella defiende medidas muy duras en materia de seguridad e inmigración. Entre las cuales destaca una reforma constitucional para establecer cuotas de inmigrantes, la intervención del ejército en la banlieue u obligar a los refugiados que pidan el asilo desde su país de origen. En materia económica, tampoco se queda corta su apuesta por una derecha sin complejos. Y propone establecer la edad mínima de jubilación en 65 años (en lugar de los 62 actuales tras 40 años cotizados), derogar las 35 horas de trabajo semanal o suprimir 200.000 puestos de funcionarios.De hecho, quiere seguir los pasos de Sarkozy en 2007. Aspira a una amplia coalición electoral como las de antaño de la derecha, atrapando desde votantes de centro moderados hasta aquellos afines a la ultraderecha. “Si Macron debe confrontarse a Pécresse, el presidente se encontraría en gran peligro”, asegura el politólogo Jérôme Jaffré en una entrevista para Le Figaro. El dirigente centrista “tiene un problema de reserva de votos para la segunda vuelta”, añade este analista. Mientras que la líder de LR podría contar con el apoyo de los electores de Zemmour o Le Pen, no está nada claro que los de izquierdas se movilicen a favor del dirigente centrista, tras haberlos ignorado a lo largo de su mandato. Ante este hipotético escenario, no le serviría el cuento de que viene el lobo de la ultraderecha.

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