Suscríbete

Levante-EMV

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Perfil

Friedrich Merz, un derechista para reconstruir la CDU

El nuevo presidente democristiano se hace con las riendas del partido tras dos intentos fallidos

El nuevo líder de la CDU, Friedrich Merz.

Todas las cosas buenas son tres veces, dice un refrán alemán. El nuevo presidente de la CDU seguro suscribiría la sentencia. Tras dos intentos fallidos, Friedrich Merz consigue hacerse con las riendas del mayor partido del conservadurismo alemán. Tiene ante así un trabajo descomunal: reconstruir la formación tras el hiperliderazgo perdido de Angela Merkel para intentar devolverlo a la cancillería federal de la que fue expulsada por la coalición semáforo que gobierna Alemania desde el pasado diciembre.

En el congreso democristiano celebrado en 2018 para suceder a Merkel, Merz cayó ante la preferida de la excancillera, Annegret Kramp-Karrenbauer. Tras el estrepitoso fracaso del plan de Merkel para ordenar su sucesión, Merz lo volvió a intentar en un congreso de la CDU a inicios del 2021. Y en aquella ocasión, sucumbió ante Armin Laschet.

El batacazo electoral sufrido por el conservadurismo alemán en las elecciones federales del pasado septiembre -en las que la unión de la CDU-CSU obtuvo poco más del 24% de los votos, el peor resultado de su historia- le costó el puesto a Laschet y le abrió nuevamente las puertas a Merz, que esta vez no falló. El integrante del ala derechista de la CDU se impuso el pasado diciembre con claridad en una consulta celebrada entre las bases democristianas: más de un 62% de los votos fueron para una opción que promete un giro a la derecha con el que la democracia cristiana pretender recuperar un perfil más conservador tras 16 años de oportunismo centrista de Merkel.

Viejo conocido

La tardía victoria de Merz no deja de ser una derrota póstuma para Merkel. Este jurista de 66 años, nacido en Renania del Norte-Westfalia, católico y padre de tres hijos es un viejo conocido de la excancillera y de la política alemana. Entre 1989 y 1994 fue eurodiputado para convertirse posteriormente en diputado federal en el Bundestag. Allí se hizo con la presidencia de la fracción parlamentaria democristiana en el año 2000, desde donde comenzó a impulsar su carrera con la vista puesta en la presidencia de su partido y en la cancillería. Pero en su camino se cruzó Merkel, cuyas sucesivas victorias políticas acabaron forzando la retirada de la vida política de Merz en 2009.

Comenzó entonces una exitosa carrera en el sector privado que lo llevó a consejos de administración de diferentes bancos hasta recalar en la empresa estadounidense Black Rock, el mayor gestor de inversiones y patrimonio del mundo. Durante esa retirada de la política activa de más de una década, Merz ha amasado patrimonio y acumulado contactos en el sector privado. "Soy un liberal en lo económico, de valores conservadores y una persona comprometida con las políticas sociales", dijo en su primera rueda de prensa en 2018 tras decidir su vuelta al ruedo político. Previamente, Merkel había anunciado que ya no se presentaría como candidata a la cancillería. Difícilmente se encontrará una figura más paciente que Merz en el actual panorama político alemán.

Perfil neoliberal

Una de las ideas más recordadas de la primera vida política de Merz fue su propuesta de que una declaración fiscal cupiera en un posavasos de cerveza. "Debemos llevar cuidado con que no nos acostumbremos a vivir sin trabajar", dijo en 2020 en una entrevista con el tabloide Bild sobre las ayudas públicas desplegadas por el Gobierno alemán para paliar el efecto de las restricciones frente a la pandemia en el mercado laboral. Merz tiene, en efecto, un perfil neoliberal que pretende reducir el peso del Estado y contener el gasto público.

El nuevo presidente democristiano no rehúye la polémica. Es partidario de generar debates que polaricen para devolver a su partido un perfil claramente conservador que le permita recuperar antiguos votantes democristianos que huyeron a la ultraderecha de Alternativa para Alemania (AfD). Merz ha descartado, sin embargo, por activa y por pasiva cualquier tipo de coalición o colaboración con AfD.

Tres grandes retos

Tres son los grandes retos que enfrenta Merz: en primer lugar, debe frenar la sangría de votantes y afiliados. La CDU ha perdido más de la mitad de sus militantes desde 1990 y, tras el pésimo resultado electoral del pasado septiembre, su condición de Volkspartei -gran partido de gobierno- está en serio peligro. El nuevo presidente democristiano quiere poner en marcha una ofensiva digital para combatir el envejecimiento de cuadros y votantes.

En segundo lugar, deberá reparar la relación entra la CDU y la CSU, muy dañada por el constante fuego cruzado entre el expresidente democristiano, Armin Laschet, y el primer ministro bávaro y presidente de la CSU, Markus Söder, cuyas ambiciones a ocupar la cancillería se vieron frustradas el año pasado. Las tensiones públicas entre Múnich y Berlín pasaron, sin duda, factura a la unión conservadora en la última campaña electoral.

Y, por último, Merz tendrá que activar rápido la reforma del conservadurismo alemán porque en apenas dos meses llega el primer test: el próximo 27 de marzo se celebrarán elecciones regionales en el Sarre. En mayo llegará el turno de los estados federados de Schleswig-Holstein y Renania del Norte-Westfalia. El año electoral cerrará en octubre con las regionales de Baja Sajonia. Para entonces, las urnas habrán dictaminado si Friedrich Merz tiene realmente buenas cartas para liderar la inevitable reconstrucción interna de la CDU.

Compartir el artículo

stats