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Elecciones anticipadas

España se cuela en la campaña electoral portuguesa

Los partidos de izquierdas lusos destacan los acuerdos laborales y la subida del salario mínimo alcanzados por el PSOE y UP para poner presión al Partido Socialista

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, saluda al primer ministro de Portugal, António Costa.

Las comparaciones con España están siendo un recurso habitual de los partidos portugueses durante la campaña electoral para las legislativas del 30 de enero. A lo largo de los numerosos debates que se han realizado desde principios de este mes -con 30 cara a cara entre los líderes de los principales partidos y tres debates en grupo- las menciones al país vecino han servido a los representantes políticos, tanto de izquierdas como de derechas, como arma arrojadiza y como un recurso más para poner en evidencia a sus rivales.

Tanto el Bloco de Esquerda (BE) como el Partido Comunista Portugués (PCP) -cuyo desacuerdo con los presupuestos de 2022 provocó la convocatoria anticipada de elecciones- han utilizado los pactos alcanzados por el Gobierno de coalición en España para mostrar lo que consideran una intransigencia del primer ministro, António Costa, a la hora de atender a sus demandas en materias como la reforma laboral y la subida del salario mínimo.

Ley laboral

Para los bloquistas, la modificación del código de trabajo portugués, que continúa con medidas impuestas por la troika, fue una de las principales condiciones para dar su visto bueno a las cuentas socialistas. Algo que finalmente no ocurrió. “En España se está trabajando en un acuerdo para la reforma laboral que aquí no se ha llegado a plantear porque el PS cerró la puerta a cualquier negociación con el BE en 2019”, aseguró este martes la líder del partido, Catarina Martins, en una entrevista con El Periódico de Catalunya y otros medios extranjeros. 

Pocos días antes, Martins reprochó a Costa en un debate cara a cara en televisión la falta de voluntad de los socialistas para mejorar las indemnizaciones por despido o reducir el período de prueba en los contratos de trabajo. “En Portugal este periodo es de seis meses, mientras que el equivalente en España es solo de dos meses. El PS está a favor de mantener este plazo, que permite el despido de los trabajadores sin motivo justificado y sin recibir ni un céntimo”, subrayó la líder del BE.

Salario mínimo

Los antiguos socios parlamentarios del Gobierno luso también han hecho referencias a la subida del salario mínimo en España para poner presión a los socialistas, que defienden un aumento más sostenido. “En España el salario mínimo está cerca de los 1.000 euros. Corremos el riesgo de quedarnos atrás en una cuestión de innegable importancia social”, aseguró en octubre el líder del PCP, Jerónimo de Sousa, para justificar su rechazo a los presupuestos. Por su parte, el BE ha propuesto una subida anual del 10% del salario mínimo para “alcanzar al final de esta legislatura el valor que existe hoy en España”, según las palabras de Martins.

Otros partidos de izquierdas, como el ecologista Livre, han utilizado el salario mínimo para cargar contra los tres partidos de la ‘geringonça’ indistintamente. “Necesitamos que el SMI se recupere en relación al salario mínimo en España. Pasamos del 80% al 70% durante la legislatura de la 'geringonça' [entre 2015 y 2019]; hemos perdido un 10% en relación al salario español”, reprochó el líder ecologista Rui Tavares a Martins en otro debate cara a cara.

Menciones en la derecha

El espejo español ha sido utilizado también por la derecha. En un acto de campaña esta semana, el candidato de Iniciativa Liberal (IL), João Cotrim de Figueiredo, criticó al Gobierno luso por no reducir los impuestos a los carburantes, que en Portugal representan el 60% del precio total mientras que en España suponen alrededor del 50%, lo cual repercute de forma significativa en el precio por litro. “Las personas que viven en las zonas fronterizas van a repostar a España, lo que supone una pérdida del 12% en la recaudación”, aseguró el líder liberal.

Otra mención fue la que hizo el candidato del conservador CDS, Francisco Rodrigues dos Santos, en el cara a cara con el líder del partido de extrema derecha Chega, André Ventura. Santos acusó a Ventura de tener una estrecha relación con Vox, partido que estuvo en el centro de la polémica en dos ocasiones por publicar en sus redes sociales un mapa de España con Portugal anexionado. Tras pedir explicaciones a Vox, Ventura aseguró que el objetivo de los tuits era mostrar que “Portugal y España son mayores potencias cuando están juntas que cuando están separadas”.

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