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Guerra en Ucrania

Las sanciones al primer accionista ruso del turoperador alemán TUI crean una situación caótica

Alexei Mordashov vendió a una sociedad offshore blindada de su presunta esposa el grueso de su participación en el gigante alemán

Alexei Mordashov quería que Rusia/Ucrania fuera la nueva Alemania de Mallorca.

Después del hundimiento del británico Thomas Cook en septiembre de 2019, a Mallorca ya solo le quedaba el alemán TUI. Sin embargo, los zarpazos de la pandemia se han sumado a la guerra de Ucrania para conducir al gigantesco turoperador a un caos accionarial. Tras las sanciones al oligarca Alexei Mordashov (25 mil millones de euros), accionista privado de referencia con un 34 por ciento del conglomerado, se ignora el destino del paquete que define su participación.

La Unión Europea buscó la ejemplaridad en una sanción al magnate del acero a los tres días del estallido de la guerra de Ucrania. La notificación del embargo de las acciones especificaba la voluntad de que Mordashov "no pueda obtener ni un euro de beneficio de su participación". Mientras la UE se vanagloriaba de su celeridad y contundencia, el oligarca afectado vendía en esa misma fecha el 29,9 por ciento de su paquete en TUI, el máximo permitido sin optar al control absoluto del turoperador.

Los indicios apuntan a que Mordashov se vendió a sí mismo a través de la sociedad opaca Ondero, radicada en las Islas Vírgenes Británicas y liberada por tanto de dar razón sobre su propiedad. Una vez que se recabó la titularidad conforme a la legislación alemana, la accionista de control resultó ser Marina Mordashova, que de este modo se convertía en referente de un entramado turístico clave para el futuro de Balears. La nueva propietaria no figuraba por supuesto en la lista de oligarcas sometidos a sanciones.

Aunque el linaje de la desenmascarada Mordashova apunta a la confesión de un vínculo matrimonial del oligarca con su tercera esposa, ni siquiera el lazo conyugal ha podido ser desentrañado por los reguladores bursátiles. La investigación en curso de las autoridades alemanas pretende averiguar si el oligarca se ha limitado a desembarazarse de la amenaza de una inmovilización, con la venta a una offshore blindada.

La suerte de TUI, al borde de la quiebra a raíz de la pandemia y rescatada por sucesivas ampliaciones de capital instadas por Berlín que Mordashov siempre replicó, es clave para el turismo mallorquín. La siglas de Touristik Union International encarnan desde los años noventa la vinculación de la isla con Alemania, en el capítulo de la operación de paquetes turísticos.

Además de canalizar un flujo turístico millonario, TUI también enfoca su centenar largo de aviones hacia Son Sant Joan. Ha sido la primera compañía en despertar del letargo de la covid, y sus conexiones reactivadas unen a Palma con doce aeropuertos europeos. También ha madrugado en la navegación de ocio, y la silueta azulada de los cruceros de la serie Mein Schiff ya han atracado a lo largo de este año en el Dique del Oeste.

El coloso de accionariado incierto y sin rival en Europa controla también la firma Ultramar Express, así como el complejo turístico Club Robinson de Cala Serena, equivalente germano a los legendarios Club Med franceses. Al margen del negocio fluctuante, TUI participa directamente en imperios hoteleros mallorquines.

Grupotel es una de las cadenas mallorquinas vinculadas al mayor grupo vacacional del continente, que presume sobre todo en su documentación oficial de su 50 por ciento en la gestora de la marca Riu, tras haber compartido la propiedad de los establecimientos. De hecho, tanto Carmen Riu como en la actualidad su hijo Joan Trian Riu han formado parte del Consejo Supervisor del conglomerado alemán, un órgano en el que también se alineaba Mordashov antes de que el dos de marzo fuera sancionado a desprenderse de su cargos.

Los miembros de la familia Riu han representado 21 millones de acciones de TUI, con una participación actual del 3,6 por ciento. También los Matutes están vinculados a la historia del turoperador. La entrada de Mordashov en el capital se correspondía con una inversión estratégica en representación de Moscú. Los canales de televisión del oligarca han apoyado a Putin en la invasión de Ucrania, un dato crucial para la persecución de la UE.

Desde el cinco por ciento de TUI que adquirió inicialmente, Mordashov escenificaba una operación destinada a que el foco alemán de la compañía fuera compartido por el conjunto Rusia/Ucrania, que debían estrechar lazos turísticos con Mallorca al mismo nivel que los países centroeuropeos. La pandemia primero y ahora la guerra han frustrado los sueños de garantizarse el control del destino vacacional de millones de compatriotas. Esta reordenación hubiera sido también decisiva para las marcas mallorquinas asociadas al complejo empresarial.

La sospechosa autoventa de TUI ha quedado invalidada, lo cual equivale a la congelación del sueño de Mordashov, con un daño reputacional suplementario y castigado por la bolsa de Londres. El oligarca próximo a Putin ha mostrado hasta ahora una obstinación a prueba de virus, a falta de saber si resistirá a las bombas. Italia también inmovilizó su yate Lady M (65 millones), nombrado con la inicial de su supuesta esposa. Es una embarcación más modesta que el lujoso Nord (400 millones), a bordo del cual circunnnavega una Mallorca que ha explorado por tierra, mar y aire.

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