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Izquierda francesa

Así es Mélenchon, admirador de Mitterand y el hombre fuerte de la izquierda francesa

El líder de la Francia Insumisa se consolida como el líder del nuevo bloque unitario de la izquierda

Jean-Luc Melenchon.

“Una nueva página del combate se abre. La lucha continúa. (…) Los más jóvenes me dirán que no lo hemos conseguido. Es cierto, pero no nos hemos quedado lejos. ¡Hacedlo mejor!”. El insumiso Jean-Luc Mélenchon, de 70 años, concluyó con estas palabras su intervención en la noche electoral del 10 de abril. Había obtenido casi el 21,95% de los votos en la primera vuelta de las presidenciales y se había quedado a unos 400.000 votos de superar a la ultraderechista Marine Le Pen y clasificarse para la final electoral. Tras una remontada fulgurante, había dejado a la 'gauche' en una posición honorable, pero amarga. Su discurso sonaba a retirada.

Tras una semana larga de silencio, el líder de la Francia Insumisa (populismo de izquierdas) inició un nuevo epílogo. “Elegidme primer ministro”, dijo en una entrevista para la cadena BFM TV el 19 de abril. Con este mensaje sencillo, hizo una llamada al resto de partidos de izquierdas para construir un bloque unitario de cara a las elecciones legislativas del 12 y 19 de junio. Unos comicios en que aspiran a obtener una mayoría progresista en la Asamblea Nacional e imponer un gobierno de cohabitación con Mélenchon como jefe del gobierno al presidente Emmanuel Macron.

Pilar central de la izquierda

Aunque este objetivo podía parecer inicialmente una quimera, los últimos estudios de opinión apuntan a las legislativas más inciertas en Francia desde 1997. Según un sondeo reciente del instituto Cluster 17, este bloque unitario de la izquierda obtendría el 34% de los votos en la primera vuelta de los comicios de junio, por delante de la coalición del presidente Macron (24%) y de la ultraderechista Reagrupación Nacional (24%). 

Nacido en 1951 en Tánger, cuando Marruecos era todavía un protectorado francés, fue el hijo de una familia francesa con raíces españolas. Sus abuelos paternos eran murcianos y los maternos, vascos. Como centenares de miles de 'pieds-noirs', tuvo que abandonar con 11 años su patria natal con la independencia de las colonias del Magreb. Pasó su adolescencia entre Normandía y el departamento de Jura (centro-este). Fue un episodio fortuito en medio de un romance de adolescencia que despertó su vena política. Cuando tenía 14 años, la chica con la que tonteaba le regaló el libro 'Histoire de la Révolution français'e de Adolphe Tiers. Esa lectura originó su fecundo interés por el legado del republicanismo francés, desde la Revolución de 1789 hasta la Comuna de 1871.

Tras su militancia como líder estudiantil en su instituto durante el Mayo del 68 y un breve paso por la izquierda troskista durante sus estudios universitarios de letras y filosofía, Mélenchon se adhirió en 1976 al Partido Socialista. De sus más de 30 años de militancia en el ala izquierda del PS, heredó su admiración por el presidente socialista François Mitterrand. En concreto, su refundación de la izquierda a través del Programa común y su alianza con el Partido Comunista. “Queríamos abrirnos, extendernos. Que yo procediera de la izquierda radical… ¡Mucho mejor!”, explica él mismo en el libro biográfico 'Mélenchon. À la conquête du peuple', escrito por los periodistas Lilian Alemagna y Stéphane Alliès, sobre el espíritu de esa época que tiene resonancias con el presente.

Entre el legado de Mitterrand y el populismo de izquierdas

Después de trabajar como profesor de francés y periodista en medios locales, el líder insumiso consagró buena parte de su vida a la política institucional. A principios de los 80 fue elegido concejal en una localidad de la 'banlieue' sur de París y en 1986 se convirtió en el representante más joven del Senado. Ocupó un escaño de la Cámara alta durante dos décadas. Su única experiencia en el poder ejecutivo tuvo lugar entre el año 2000 y 2002. Entonces, ejerció como ministro de Formación Profesional en el gobierno de cohabitación del socialista Lionel Jospin.

Sin embargo, el ala izquierda de los socialistas se volvió cada vez más minoritaria. Después de que las tesis de la “segunda izquierda” de Michel Rocard se volvieran mayoritarias y la victoria del 'no' en el referéndum sobre la Constitución europea de 2005 —entonces Mélenchon se opuso a ese texto, mientras que la dirección socialista lo defendió—, abandonó el PS en 2008 y fundó el Partido de Izquierdas inspirado en el ejemplo del alemán Oskar Lafontaine con Die Linke.

En su primera candidatura en unas presidenciales en 2012, quedó cuarto con el 11% de los sufragios. Luego, los indignados españoles y la irrupción de Podemos en España se convirtieron en dos de sus principales inspiraciones que intentó recrear con la Francia Insumisa, inspirada en las tesis del populismo de izquierdas de Ernesto Laclau y Chantal Mouffe. 

Su campaña de 2022 ha supuesto la síntesis de este dirigente con inspiraciones heterogéneas, desde Miterrand hasta Pablo Iglesias e Íñigo Errejón, pasando por la izquierda latinoamericana. Sus detractores lo consideran un eterno perdedor y un “oso gruñón” por sus relaciones tensas con los medios. Sus defensores le elogian por haber mantenido en pie el mástil de la izquierda en medio del auge del centrismo de Macron y la ultraderecha de Le Pen. Ha evitado un declive total como el de la izquierda en Italia.

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