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Primarias de los Republicanos

La derecha francesa, atrapada entre los ultras y la irrelevancia

Los militantes de la formación conservadora eligen a su nuevo presidente en una segunda vuelta entre el diputado Éric Ciotti y el senador Bruno Retailleau

La derecha republicana francesa está atrapada en una pinza entre el macronismo y la ultraderecha. Los militantes de los Republicanos (LR, socios del PP en Francia) eligen este fin de semana al nuevo presidente de esta histórica formación heredera del gaullismo, aunque poco queda del legado del general De Gaulle en sus postulados ideológicos. Dos integrantes del ala dura del partido se enfrentan en esta votación interna: el diputado Éric Ciotti contra el senador Bruno Retailleau. Un duelo entre dos dirigentes sin apenas diferencias ideológicas que refleja la derechización del partido y la dificultad de hacer emerger personalidades potentes a nivel nacional.

Tras haber obtenido el pasado fin de semana el apoyo del 42% de los simpatizantes, Ciotti parte como favorito en la segunda vuelta, cuyo resultado se desvelará el domingo por la tarde. Pero no se puede descartar una sorpresa por parte de Retailleau (34%). Independientemente de cuál sea el vaticinio final, poco cambiará en la línea política e ideológica de LR, inmersa en un claro declive nacional —no alcanzó la segunda vuelta de las presidenciales en 2017 ni 2022—, aunque continúa siendo el partido francés con una mayor implantación municipal y regional.

"Orgullosos de ser de derechas"

"Tenemos que estar orgullosos de ser derechas, tenemos que estar orgullosos de nuestra historia", aseguró Ciotti, de 57 años, el jueves en un mitin en la sede del partido en París, adonde acudieron unos 300 simpatizantes, muchos de los cuales peinaban canas. Diputado nacional desde hace más de 15 años en una circunscripción de los Alpes Marítimos —una zona coqueta, adinerada y con una población envejecida de la Costa Azul—, este dirigente afín al expresidente Nicolas Sarkozy se caracteriza por reivindicar una "derecha sin complejos".

Desde que puso los pies en la Asamblea Nacional, se esforzó en pedir que se construyeran más prisiones, expulsaran a más inmigrantes en situación irregular o se acabara con el derecho al suelo que permite obtener la nacionalidad francesa a partir del nacimiento. Estas posiciones le permitieron ganarse la simpatía de unas bases radicalizadas. De hecho, Ciotti quedó finalista en las primarias de la derecha el año pasado para elegir a su candidato para las presidenciales. Entonces, un frente anti-Ciotti, abierto por muchos sectores del partido que lo consideraban demasiado radical, sirvió para que ganara Valérie Pécresse, quien fracasó con estrépito en la carrera hacia el Elíseo.

Un año después, Ciotti parece decidido a consumar su revancha siendo elegido presidente del partido. Su favoritismo, sin embargo, se ha visto menoscabado por la revelación de una investigación judicial preliminar sobre los supuestos empleos ficticios como asistenta parlamentaria de una expareja sentimental suya. Un caso que mantiene similitudes con el de los empleos ficticios de la mujer del exprimer ministro François Fillon, cuya candidatura en las presidenciales de 2017 se derrumbó por ese affaire, por el que luego los Fillon fueron condenados penalmente. 

Recuperar a los votantes de Le Pen

Su adversario Retailleau, de 62 años y presidente del grupo de LR en el Senado, quiere aprovechar este presunto caso de corrupción —el enésimo en una derecha republicana lastrada por los numerosos juicios de Fillon, Sarkozy y sus colaboradores— para dar la sorpresa. Si lo consiguiera, poco cambiaría respecto a la deriva hacia la derecha de esta formación, cuyo electorado quedó reducido a migajas en las presidenciales (6%) y las legislativas (10%), debido a los mordiscos del centroderecha de Macron y la ultraderecha de Le Pen

Contrario al matrimonio homosexual y al hecho de incluir el derecho al aborto en la Constitución, Retailleau forma parte de una derecha aún más conservadora que la de Ciotti. Su principal discrepancia se debe a unas malas relaciones personales, algo habitual en un partido donde vuelan los cuchillos cuando cualquier dirigente se vuelve de espaldas. Tampoco están de acuerdo en el nombre del candidato de LR de cara a las presidenciales de 2027, en que Macron no podrá presentarse y eso les ofrece una pequeña ventana de oportunidad. Mientras que Ciotti apuesta por Laurent Wauquiez, exministro de Sarkozy y actual presidente de la región de Lyon, Retailleau preferiría esperar un tiempo.

En cambio, ambos coinciden en su estrategia de intentar recuperar a aquellos votantes que se dejaron seducir por el canto de las sirenas de Le Pen o Zemmour. "El reflejo natural de muchos dirigentes de derechas es intentar hablar a los electores de Le Pen. Esto contribuyó en el éxito de Sarkozy en las presidenciales de 2007 y desde entonces intentan reproducir la misma estrategia, aunque ya no les funciona", explica Emilien Houard-Vial, investigador en Sciences Po París y experto en la derecha republicana.

Una tendencia europea

Por consiguiente, la derecha republicana no solo ha derechizado sus postulados, sino que también se opone a cualquier alianza con Macron. El dirigente centrista y Sarkozy reivindicaron esta coalición que daría estabilidad al Ejecutivo, debilitado por no disponer de una mayoría absoluta en la Asamblea Nacional. Tanto Ciotti como Retailleau dijeron que "no es no". Con 62 diputados (de un total de 577), esta formación ejerce de bisagra en el Parlamento y domina el Senado. Su posición se augura clave para el futuro de la legislatura. Aunque Ciotti y Retailleau dicen querer encarnar una "oposición firme, pero responsable", no descartan apoyar una moción de censura con el resto de la oposición (la ultraderecha y la izquierda) "si el país lo necesita".

Los dirigentes de LR "quieren conservar la identidad de su partido oponiéndose a Macron, a pesar de que la mayoría de sus votantes se fueron al macronismo", y en un menor porcentaje hacia la ultraderecha, sostiene Houard-Vial. Aunque su derechización parezca contraproducente teniendo en cuenta las preferencias de muchos de sus antiguos votantes, esta tendencia resulta parecida a la experimentada por otras formaciones conservadoras europeas, desde el PP en España, Forza Italia en Italia, pero también el FPÖ en Austria e incluso algunos sectores de la CDU y la CSU en Alemania.

"Entre los distintos partidos de la derecha mainstream, LR es uno de aquellos en que más han penetrado las ideas de extrema derecha", aunque en muy pocas ocasiones llegó a acuerdos electorales o postelectorales con la Reagrupación Nacional de Le Pen, destaca Houard-Vial. Una paradoja favorecida por el modelo presidencialista francés y su sistema electoral a doble vuelta.

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