Libre comercio
La UE y Mercosur firman el mayor acuerdo de libre comercio del mundo que deberá aún superar una tensa aceptación
Tras más de un cuarto de siglo de intentos por llegar a un pacto, se creará un mercado potencial de más de 700 millones de personas

PI STUDIO

El Mercosur y la Unión Europea firmaron finalmente en Asunción, Paraguay, un acuerdo de libre comercio precedido por más de un cuarto de siglo de negociaciones. "Esta jornada marca un hito, bienvenida a esta cuna de la integración", dijo el presidente anfitrión, Santiago Peña. "Con la plasticidad de la inteligencia supimos ser pragmáticos, flexibles y trascender las diferencias coyunturales. Hemos abierto un canal de enorme potencial que contempla las sensibilidades de todas las partes. El lenguaje nos sacó de las tinieblas del unilateralismo. Quedó demostrado que el diálogo, la cooperación y la fraternidad es el único camino".
La asociación estratégica que representa cerca de 25% de la riqueza global e incluye a casi 780 millones de habitantes comenzará a funcionar de manera provisional cuando emita la luz verde un país del bloque sudamericano que integran Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay, y que tiene a Venezuela suspendida desde 2016 por su anomalía democrática y a Bolivia en proceso de consolidar su membresía. Se espera a su vez un tenso proceso de ratificación en la UE para su aplicación definitiva. "Es un logro de la diplomacia regional y la vocación integradora", remarcó Peña. "No debemos caer en el error de la autocomplacencia, hemos perdido mucho tiempo para llegar hasta aquí. Pudimos hacer mucho más. Miremos al futuro con más coraje y audacia y perfeccionemos la unión en un mundo tan complejo y peligroso". En su calidad de presidente temporal del bloque sudamericano, Peña destacó especialmente el papel jugado por su colega brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, que "hicieron mucho para que este barco no naufrague y llegue a un buen puerto".
"Hemos elegido la colaboración frente al aislamiento", dijo por su parte Von der Leyen, quien destacó en su discurso las perspectivas que se abren con la gran zona de libre comercio. Auguró una era de mayor trabajo, prosperida y oportunidades. "Vamos a aunar nuestras fuerzas como nunca antes". Las partes negociadoras envían de esta manera una señal "contundente" al mundo, al elegir el "comercio justo frente a los aranceles".
Cifras
De acuerdo con la propia UE, las exportaciones al Mercosur treparían hasta 2040 un 39% o 48.700 millones de euros, mientras que las ventas del Mercosur a la UE aumentarían un 17%, o unos 8.900 millones de euros. El crecimiento del PIB sería de 77.600 millones de euros para la Europa y de 9.400 millones para el bloque regional. Los negociadores pactaron la eliminación en forma progresiva de más del 90% de los aranceles, la reducción de barreras no arancelarias y la sintonía normativa en áreas significativas para el desarrollo de sus 31 países. Bruselas estima que las empresas europeas podrán en virtud del acuerdo ahorrar cada año unos 4.000 millones de euros en aranceles y se beneficiarán de procedimientos aduaneros más sencillos, al tiempo que asegura un acceso privilegiado a materias primas esenciales. Los sectores más beneficiados por esta alianza son los automovilísticos, químico y farmacéutico, junto con productos de alto valor como el vino y el queso. La UE, en tanto, liberalizará el 99% de sus importaciones agrícolas. El 84% de estos productos, entre ellos la pesca, los aceites industriales, manzanas y peras, tendrán arancel 0% inmediatamente. La entrada en Europa de cupos específicos de carne, azúcar, arroz, maíz, miel o soja provenientes del Mercosur a un mercado de millones de consumidores inquieta a los productores de la zona.
Trump y Venezuela
Entre diciembre pasado, cuando la firma del acuerdo quedó en el aire en Brasil, y la ceremonia de Asunción tuvo lugar un acontecimiento político y militar de impacto global y especialmente regional: la intervención armada de EEUU en Venezuela con la que el Gobierno de Donald Trump hizo valer su intención de no solo controlar la industria petrolera sino de dar un paso audaz para recuperar el predominio en América Latina bajo la actualización de la llamada "Doctrina Monroe" que pregona una "América para los americanos". No casualmente fue Lula el que celebró la alianza UE-Mercosur como una victoria del multilateralismo en momentos de franco debilitamiento. Las negociaciones entre bloques habían cobrado otra velocidad realista a partir de la llegada del magnate republicano a la Casa Blanca, a comienzos de 2025, cuando por primera vez anunció durante su toma de posesión cuáles serían las intenciones con los países al sur del Río Bravo.
El ultraderechista Javier Milei, fuertemente enfrentado con Lula, habló en Asunción de la "gran trascendencia política" que supone el tratado. "Es un punto de llegada y no de partida". Dijo que fue posible debido al esfuerzo del liderazgo europeo, "en especial mi amiga Georgia Meloni", cuyo "compromiso determinante" hizo posible sortear los obstaculos de diciembre. Milei quiere un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos e invitó a sus socios a encaminarse en esa misma dirección. No perdió la oportunidad de presentarse como portavoz regional de Washington. "Valoramos la decisión demostrada por Donald Trump en las acciones que derivaron en la captura del narcoterrorista y dictador, Nicolás Maduro". Lula se ha opuesto a la intervención militar por haber vulnerado el derecho internacional. Su enemistad con Milei lo llevó a quedarse en su país donde el viernes recibió a la presidenta de la Comisión Europea.
El factor chino
El comercio entre la UE y el Mercosur ya es relevante. En 2024, el intercambio de bienes superó los 129.000 millones de dólares, con un flujo equilibrado entre exportaciones e importaciones. Las ventas del Mercosur hacia la zona se concentraron en productos agrícolas (42,7%), minerales (30,5%) y pulpa y papel (6,8%). En sentido inverso, Europa vendió maquinaria y equipos (28,1%), productos químicos y farmacéuticos (25%) y material de transporte (12,1%). La gran competencia en la región no es solamente EEUU sino China, a estas alturas el principal socio comercial del Mercosur. El bloque sudamericano mantuvo un superávit comercial con el gigante asiático en 2024, impulsado principalmente por la fuerte demanda de materias primas. Se exportó bienes por un valor superior a los 100.000 millones de dólares e importó por 85.000 millones de dólares.
Escenarios inmediatos
A partir de la firma, la parte comercial de competencia exclusiva de la UE podría entrar en vigor de manera interina cuando el primer país de Mercosur lo valide, sin esperar al consentimiento de la Eurocámara, que aún no tiene fecha para el voto y cuyos grupos afrontan divididos, más atentos a intereses nacionales que de familias políticas, el escrutinio del pacto. En todo caso, las fuertes críticas que mantiene el sector agroalimentario europeo y la amenaza de eurodiputados de llevar el pacto ante el Tribunal de Justicia de la UE (TJUE) han hecho que Bruselas se muestre cauta y no aclare si contempla esta entrada en vigor provisional o esperará al consentimiento europarlamentario.
El pleno del Parlamento Europeo puede aprobar o tumbar el acuerdo en su totalidad, pero no enmendarlo. Entretanto, la sesión plenaria de la próxima semana incluye en su agenda dos resoluciones --una de la ultraderecha y otra de la izquierda-- que piden denunciar la firma ante el TJUE.
El acuerdo podrá entrar en vigor provisionalmente entonces, pero necesitará además el visto bueno de los 27 a nivel nacional para su aplicación definitiva. Cinco países votaron en contra --Francia, Hungría, Polonia, Irlanda y Austria-- y Bélgica se abstuvo.
Salvaguardas agrícolas
Para superar la oposición de varios países a la firma, la Comisión ha pactado con el Consejo y la Eurocámara un conjunto de salvaguardas que refuerzan la protección del campo europeo ante potenciales distorsiones graves causadas por la apertura al Mercosur en sectores sensibles para los europeos, como las aves de corral, la carne de vacuno, los huevos, los cítricos y el azúcar.

Ganaderos y agricultores gallegos, en pie de guerra contra el acuerdo comercial de Mercosur y la Unión Europea. / Carlos Castro / Europa Press
Estas medidas establecen umbrales específicos para que Bruselas pueda iniciar investigaciones --y activar medidas específicas después-- en caso de fuerte impacto en productos agrícolas europeos si las importaciones de productos sensibles se incrementen de media un 5% y los precios cayeran en el mismo porcentaje en un periodo de tres años (frente al 10% que propuso la Comisión en un primer momento).
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