Deriva autoritaria en EEUU
Trump dispara las alarmas por injerencia electoral: "Deberíamos tomar el control de las votaciones"
Sus preocupantes declaraciones llegan tras el problemático registro la semana pasada de un centro electoral en Georgia, de donde el FBI se llevó papeletas y otros materiales de 2020

La directora nacional de Inteligencia, Tulsi Gabbard, durante un registro del FBI en el Centro de Operaciones del Departamento de Registro y Elecciones del condado de Fulton, en el estado de Georgia (EEUU) / ERIK S. LESSER / EFE

Las alarmas ante los asaltos de Donald Trump a la integridad del proceso electoral en Estados Unidos vuelven a dispararse y cada vez con más fuerza. Este lunes el mandatario ha urgido a los republicanos a tomar el control de las elecciones, de las que se encargan los estados. Sus preocupantes palabras llegan en la estela de una problemática operación de registro el miércoles pasada en oficinas electorales de Georgia en la que el FBI se llevó papeletas y otros materiales electorales del 2020, los comicios que Trump dice, mintiendo, que ganó, aunque el triunfador fue Joe Biden.
Llueve sobre mojado porque Trump no ha dejado de atacar el sistema electoral desde que entró en la política, y con especial fuerza y poder desde que volvió a la presidencia. Recientemente ha llegado a decir que no debería haber elecciones, desatando temores por sus planes para las legislativas de noviembre y las presidenciales de 2028. Precisamente porque el terreno ya está debilitado, los mensajes y episodios de los últimos días incrementan el miedo.
Teorías conspiratorias
Las palabras urgiendo a que los republicanos tomen el control de cómo se emiten y cuentan las papeletas las realizaba este lunes en una entrevista con Dan Bongino, que hasta hace poco fue número 2 del FBI. Tras lanzar acusaciones sin pruebas de que existe fraude de voto de inmigrantes sin papeles, una teoría conspiratoria desacreditada por tribunales y análisis expertos, el presidente ha dicho: “Los republicanos deberían nacionalizar el voto. Deberían decir que quieren tomar el control. Deberíamos tomar control de las votaciones en al menos 15 lugares”.
En la radio el presidente ha insistido en su teoría, igualmente desacreditada, de que ganó las elecciones del 2020 en estados donde en realidad se impuso Biden. Y ha hablado específicamente de Georgia tras la redada.“Ahora vamos a ver cosas interesantes”, ha dicho.
El FBI realizó el miércoles pasado un registro en las oficinas electorales del condado de Fulton. En esa operación los agentes federales, con una orden judicial, se llevaron papeletas y otros materiales, incluyendo censos electorales de los comicios del 2020.
La crítica ante la extraordinaria intervención del FBI ha sido generalizada y autoridades del estado han anunciado que van a presentar una demanda en los tribunales federales.
La inquietante presencia de Gabbard en Georgia
La alerta ante esa redada e incautación de materiales se incrementó por la presencia en Atlanta de Tulsi Gabbard, Directora Nacional de Inteligencia, que no se ha explicado oficialmente.
Gabbard, según revelaba este lunes ‘The New York Times’, se reunió con algunos de los agentes que participaron en el registro y llamó desde su móvil a Trump, que acabó hablando en altavoz con los federales, a los que hizo preguntas y alabó por la operación. Según fuentes del rotativo, el mandatario había dado personalmente a Gabbard la orden de ir a Atlanta para la intervención y le coordinó con al menos un líder del FBI.
Persecución
Uno de los temores es que Trump vaya a intentar perseguir judicialmente a quien considere responsable del supuesto robo electoral, por más que esté probado que no existió. El mes pasado en Davos, tras denunciar de nuevo el falso fraude, aseguró: “Hay gente que será pronto juzgada por lo que hicieron”.
A la vez, en su entrevista con Bongino, defendía a Tina Peters, una trabajadora electoral de un condado de Colorado que fue condenada por permitir acceso no autorizado a equipamiento de votación en el estado. El presidente ha explicado con falsedades lo que hizo en realidad Peters, a la que no puede perdonar al ser culpable de delitos estatales.
El intento de Trump de revertir los resultados de Georgia, donde perdió por solo unos miles de votos, fue núcleo de uno de los casos penales en su contra que han acabado desestimados tras su retorno a la presidencia. En aquel caso una de las pruebas fue una llamada urgiendo al secretario de estado, republicano, a que encontrara los aproximadamente 11.000 votos que le sacó de ventaja el demócrata.
En Georgia también Rudy Giuliani, exalcalde de Nueva York y aliado de Trump, fue condenado a pagar 148 millones de dólares en un caso civil por difamar a dos trabajadoras electorales del estado, a las que acusó de haber intentado robar votos para dañar a Trump.
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