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Muere a los 84 años el reverendo Jesse Jackson, histórico líder de los derechos civiles en EEUU

Con Martin Luther King como mentor, tomó el relevo de la lucha por la igualdad entre blancos y negros en un país todavía segregado

Estados Unidos pierde a uno de los grandes defensores de los derechos civiles

Vídeo: Agencia ATLAS | Foto: AP

Irene Benedicto

Irene Benedicto

Barcelona

El reverendo Jesse Jackson, histórico dirigente del movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos, falleció este martes a los 84 años. Discípulo de Martin Luther King, continuó con la misión de este tras su asesinato y se presentó hasta dos veces a la presidencia de EEUU, mucho antes de la elección de Barack Obama en 2008. 

Con su carisma, su oratoria y una energía y ambición fuera de lo común, se convirtió en un referente moral y político que lideró al país en una etapa de transición entre los años todavía recientes en que se podía discriminar por ley –la conocida como Jim Crow era– y el ascenso al poder político de los ciudadanos negros, que aún tardaría décadas en llegar pero que fue posible gracias a la persistencia y convicción de su generación.

Su familia se limitó a decir que "se marchó en paz" y lo despidió como un "líder servidor" que deja un legado de defensa de la justicia y la igualdad desde el movimiento pacífico y el amor. No se ha comunicado una causa concreta de la muerte, aunque tenía desde hacía una década un diagnóstico de parálisis supranuclear progresiva, una enfermedad neurodegenerativa, y más recientemente de Parkinson.

Para entender la dimensión del legado de Jackson hay que mirar tanto a la movilización en las calles como al cambio manifestado en las urnas. Su visión expansiva sobre la igualdad de oportunidades abrió paso a nuevas conversaciones dentro del propio Partido Demócrata. La visión de una coalición multirracial y progresista en la que haya lugar para todos fue un elemento crucial para que, primero el partido y después el país en su conjunto, eligieran al primer presidente negro de EEUU.

El aspirante presidencial demócrata, el senador Barack Obama (izquierda), y el reverendo Jesse Jackson en el desayuno de entrega de becas Rev. Dr. Martin Luther King Jr. en Chicago el 15 de enero de 2007.

El aspirante presidencial demócrata, el senador Barack Obama (izquierda), y el reverendo Jesse Jackson en el desayuno de entrega de becas Rev. Dr. Martin Luther King Jr. en Chicago el 15 de enero de 2007. / AP Photo/Charles Rex Arbogast, Archivo

De la segregación al liderazgo nacional

Nacido el 8 de octubre de 1941 en Greenville (Carolina del Sur), Jackson creció en el sur segregado, y pronto convirtió experiencias personales en combustible político. A los 18 años consiguió una beca deportiva que le llevó a la Universidad de Illinois, pero fue su pulsión activista y no el deporte lo que marcó el rumbo. En 1960 participó en una protesta pacífica en la biblioteca pública de su ciudad natal, en una acción que terminó con arrestos pero que terminó por ser la primera de muchas que se tradujera a un cambio real: consiguió el fin de la segregación racial del sistema bibliotecario, meses después.

Más tarde se trasladó a la universidad históricamente afroamericana North Carolina A&T, en Greensboro, donde combinó estudios de sociología, deporte y liderazgo estudiantil. En esos años, las 'sentadas' como protesta pacífica y las campañas locales moldearon su estilo: organización, presión pública y una lectura estratégica de la negociación.

Coretta Scott King canta de la mano con el reverendo Jesse Jackson y Christine Farris, hermana del Dr. Martin Luther King, Jr., durante un desfile por la calle Peachtree de Atlanta el lunes 19 de enero de 1987 en honor al cumpleaños de King.

Coretta Scott King canta de la mano con el reverendo Jesse Jackson y Christine Farris, hermana del Dr. Martin Luther King, Jr., durante un desfile por la calle Peachtree de Atlanta el lunes 19 de enero de 1987 en honor al cumpleaños de King. / Charles Kelly / AP

La sombra de King

En la primera mitad de los 60 conoció a Martin Luther King Jr., que se convirtió en su mentor y lo incorporó a la Southern Christian Leadership Conference tras las famosas marchas de Selma. Jackson centró buena parte de su trabajo en la llamada 'Operación Granero', un programa de justicia económica que impulsaba el empleo y la contratación de personas negras mediante pactos con empresas y boicots coordinados desde las iglesias.

Ese recorrido quedó marcado por un episodio que lo acompañaría siempre: Jackson estuvo en el Lorraine Motel de Memphis el 4 de abril de 1968, cuando King fue asesinado. A partir de ahí, su papel se reconfiguró sin abandonar el núcleo del movimiento: ampliar alianzas y traducir derechos en condiciones materiales.

En 1971 fundó la organización de derechos civiles People United to Save Humanity, orientada a mejorar las oportunidades económicas y educativas de la comunidad negra. Con el tiempo, esa estructura se integró en el mayor paraguas de la Rainbow Push Coalition, consiguiendo mayor palanca para presionar por la igualdad educativa y económica, y con programas de becas y apoyo a familias en riesgo de exclusión.

Jesse Jackson se reúne con su hija, Santita, y su hijo Jonathan, a la extrema derecha, y un joven no identificado en el Hotel Hilton de Los Ángeles, el 8 de junio de 1988, después de caer derrotado ante el gobernador de Massachusetts, Michael Dukakis, en las primarias demócratas de California.

Jesse Jackson se reúne con su hija, Santita, y su hijo Jonathan, a la extrema derecha, y un joven no identificado en el Hotel Hilton de Los Ángeles, el 8 de junio de 1988, después de caer derrotado ante el gobernador de Massachusetts, Michael Dukakis, en las primarias demócratas de California. / John Duricka / AP

El salto a la política

Jackson dio el salto a la política nacional con su candidatura a la nominación demócrata en 1984, y volvió a intentarlo en 1988, cuando obtuvo un resultado especialmente sólido. Él mismo recordó años después las dudas que enfrentó, incluidas dentro de la propia comunidad afroamericana, sobre la viabilidad de un candidato negro en una carrera presidencial.

Dos décadas más tarde, la llegada de Barack Obama a la Casa Blanca fue leída como parte de un trayecto en el que Jackson había empujado límites. En paralelo, ya en la pandemia, volvió a colocar el foco en las desigualdades sanitarias y en cómo la historia de esclavitud, segregación y discriminación seguía influyendo en resultados de salud.

En 2000 recibió la Medalla Presidencial de la Libertad, el mayor reconocimiento civil de EEUU, por décadas de trabajo. En sus últimos años, su mensaje insistió en la necesidad de coaliciones amplias y en la idea de que el "arco moral" hacia la justicia requiere empuje constante.

A lo largo de su vida, Jackson puso al servicio de una misma causa el púlpito, las calles y la campaña electoral: la lucha por los derechos civiles que, en EEUU, significa simplemente la igualdad de derechos entre blancos y negros.

"Lucha contra la pobreza, no contra los pobres", el cartel que sostiene el reverendo Jesse Jackson, histórico líder de los derechos civiles en EEUU

"Lucha contra la pobreza, no contra los pobres", el cartel que sostiene el reverendo Jesse Jackson, histórico líder de los derechos civiles en EEUU / SHAWN THEW / EFE

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