Reino Unido
Los laboristas británicos arrancan la campaña de unas elecciones locales y regionales determinantes para el futuro de Starmer
Los principales partidos han puesto en marcha sus maquinarias electorales en un escenario que se presenta más incierto que nunca debido a la irrupción de formaciones como Reform UK o los Verdes

El primer ministro británico, Keir Starmer, el pasado lunes en una reunión en Londres. / EFE

La campaña para las elecciones locales en Inglaterra y para las regionales en Escocia y Gales del próximo 7 de mayo ha dado su pistoletazo de salida con una gran pregunta en el horizonte: si el primer ministro, Keir Starmer, sobrevivirá a la debacle del Partido Laborista que pronostican las encuestas. Los principales partidos han puesto en marcha sus maquinarias electorales en un escenario que se presenta más incierto que nunca debido a la irrupción de formaciones como Reform UK o los Verdes, las cuales amenazan con abrir una nueva etapa en la política británica basada en el multipartidismo.
Más de un tercio de las administraciones locales en Inglaterra —134 de 317— participarán en los comicios, entre ellas los 32 distritos de Londres. El resultado en la capital, uno de los principales bastiones de los laboristas en los últimos años, será un indicador claro del apoyo al primer ministro. Actualmente su partido controla 21 de estos distritos, pero las encuestas apuntan a que el mapa electoral será mucho más variado tras la cita del 7 de mayo, con los Verdes, Liberal Demócratas y Reform UK con opciones de ganar en zonas de la ciudad controladas tradicionalmente por laboristas y conservadores.
En un plano más amplio, la debacle del partido de Starmer en Inglaterra parece aún más evidente. Según las proyecciones del portal PollCheck, los laboristas perderán casi un 40% de las más de 2.300 concejalías que defienden en estas elecciones, mientras que los Verdes aumentarán su representación a más del doble (de 187 a 458 concejales) y los populistas de Reform UK multiplicarán por 15 su presencia en las administraciones locales en liza, pasando de los 71 representantes actuales a casi 1.100.
Escocia y Gales
El panorama no es mucho más alentador en Escocia, donde los nacionalistas del SNP aspiran a recuperar la mayoría absoluta en el Parlamento de Holyrood. Según las últimas encuestas, el partido del ministro principal, John Swinney, obtendría 67 de los 129 escaños en la Cámara, mientras que los laboristas obtendrían 17 representantes, cinco menos que en las anteriores elecciones. En caso de confirmarse, el fracaso de los de Starmer será especialmente llamativo, teniendo en cuenta que su partido estaba casi empatado con el SNP en intención de voto a mediados de 2024, apenas unos meses antes de la llegada del actual primer ministro a Downing Street.
En el caso de Gales, donde los laboristas han gobernado de forma ininterrumpida desde la creación del Parlamento regional (Senedd) en 1999, la principal amenaza para la actual ministra principal, Eluned Morgan, es el partido nacionalista de izquierdas Plaid Cymru. Según la última encuesta del centro demoscópico YouGov, este partido se quedaría cerca de la mayoría absoluta con 43 de los 96 escaños de la Cámara, mientras que los laboristas lograrían apenas 12 representantes, quedando como la tercera fuerza por detrás de Reform UK.
Continuidad en entredicho
En caso de confirmarse estos resultados, las presiones para que Starmer abandone el Gobierno y el liderazgo del partido irán en aumento. El líder laborista ya estuvo en la cuerda floja el pasado febrero a raíz del escándalo por el nombramiento de Peter Mandelson, vinculado con el pederasta Jeffrey Epstein, como embajador en Washington a finales de 2024, algo que llevó al candidato de su partido en Escocia, Anas Sarwar, a pedir públicamente su dimisión en un intento de protegerse del impacto que el escándalo de Mandelson podía tener sobre su campaña.
Las voces a favor de un relevo al frente del partido surgirán de nuevo tras los comicios de mayo, aunque Starmer confía en que ninguno de los posibles candidatos a sucederle generen el suficiente consenso para destituirlo. Por ahora, ni la ex viceprimera ministra Angela Rayner ni el ministro de Sanidad, Wes Streeting, —los dos nombres que más suenan para reemplazar al líder laborista— parecen contar con el respaldo mayoritario de los suyos, pero la continuidad del primer ministro no está ni mucho menos garantizada.
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