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Cita en la Casa Blanca

Trump y Lula se muestran satisfechos con la conversación de tres horas que tuvieron en la Casa Blanca

"La reunión ha ido muy bien", declaró el presidente de EEUU. "Amor a primera vista", dijo Lula

Captura de pantalla tomada de la cuenta oficial en X @MargoMartin47, de la Asistente especial del presidente y asesora de comunicaciones de Estados Unidos, Margo Martin, donde se observa al presidente Donald Trump saludando a su homólogo de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva.

Captura de pantalla tomada de la cuenta oficial en X @MargoMartin47, de la Asistente especial del presidente y asesora de comunicaciones de Estados Unidos, Margo Martin, donde se observa al presidente Donald Trump saludando a su homólogo de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva. / @MargoMartin47 / EFE

Abel Gilbert

Abel Gilbert

Buenos Aires

"Queremos establecer alianzas", dijo Luiz Inacio Lula da Silva después de hablar durante tres horas con su colega de Estados Unidos, Donald Trump. El multimillonario republicano ofreció algunas pistas sobre lo que había sucedido entre ellos a través de su red social. "Acabo de terminar mi reunión con Luiz Inácio Lula da Silva, el dinámico presidente de Brasil. Hemos hablado de muchos temas, entre ellos el comercio y, en concreto, los aranceles. La reunión ha ido muy bien. Nuestros representantes tienen reuniones programadas para debatir algunos puntos clave. Se programarán otras reuniones a lo largo de los próximos meses, según sea necesario". Luego habló Lula: "Me voy de aquí con la idea de que hemos dado un paso importante en la consolidación de la relación democrática histórica que Brasil mantiene con Estados Unidos". Y añadió: "Somos dos democracias muy importantes, una en América Latina y otra en América del Norte".

La visita a Washington reviste una simbólica importancia para ambos presidentes, que atraviesan momentos turbulentos en sus respectivos países, por razones domésticas e internacionales. El desastre de Gaza los encuentra, en posiciones antagónicas. Acérrimos defensores de posturas opuestas en el tablero geopolítico, las respectivas fuerzas en la oposición tratan de capitalizar el descontento en sendas naciones. Para Trump, en pleno referendo de las elecciones de medio mandato, cuyas primarias ya están en marcha. Para Lula, por un largo camino a la reelección en octubre se le ha complicado de manera considerable.

Cuba y la disposición de Lula

No deja de ser una ironía, a ojos de algunos analistas, el hecho de que Lula, muy crítico de la política internacional de Trump, necesite la insospechada ayuda del magnate, a quien ha calificado de "emperador", en horas de incertidumbre respecto de su candidatura. "Un momento extraño", dijo el diario Estado sobre las motivaciones del viaje. La cuestión venezolana no ha sido ajena a las conversaciones. "Estoy en contra de que cualquier país del mundo se entrometa y ejerza interferencias políticas", dijo el brasileño, veterano líder del Partido de los Trabajadores, en abril pasado. El tema cubano no estuvo al margen en momentos de enorme tensión bilateral. "Si la traducción fue correcta, me dijo que no piensa invadir. Es una gran señal", comentó Lula sobre las palabras de Trump, y llamó a "encontrar una solución que ponga fin al bloqueo" contra a isla. Luego ofreció sus servicios. "Si él necesita ayuda para discutir la situación de Cuba, estoy complemente a disposición".

La relación entre Trump y Lula atravesó momentos tormentosos, pero encontró un curioso cauce después de que ambos se cruzaran en la Asamblea General de Naciones Unidas de septiembre de 2025. Se volvieron a ver el 26 de octubre de 2025 en Kuala Lumpur y, además, mantuvieron una larga conversación telefónica que logró mitigar algunos de los efectos de las sanciones comerciales de Washington en represalia por el juicio contra Jair Bolsonaro, el año pasado.

Lula llega a la reunión políticamente debilitado, tras una serie de derrotas en el Congreso, una de ellas relacionada con su veto a la reducción de la condena de Jair Bolsonaro, y en una situación de empate técnico en las encuestas con el hijo del expresidente, el senador Flávio Bolsonaro. El líder del PT encuentra dificultades para ampliar su base de sustentación más allá de la izquierda. "Esta situación, en un contexto de segunda vuelta polarizada, priva al candidato de ese pequeño pero decisivo sector de votantes que, en última instancia, decidiría quién sale victorioso", señaló Marcos Augusto Gonçalves, columnista de Folha. "Sería la consagración de Flávio Bolsonaro, el títere de la extrema derecha en el Ejecutivo, bajo la supervisión de esa especie de parlamentarismo delictivo que se ha fortalecido".

Elecciones y lucha contra el crimen

De acuerdo con Oliver Stuenkel, profesor de Relaciones Internacionales de la Fundación Getúlio Vargas, Lula trata en este contexto de "fortalecer la relación personal" con su colega estadounidense para minimizar el posible riesgo de interferencias de Estados Unidos en los comicios. Así como Trump respaldó a Bolsonaro padre en la antesala del juicio que lo condenó a 27 años de prisión, no faltan los bolsonaristas deseosos de que el magnate haga ahora lo mismo con el hijo. Consultado por la prensa sobre una eventual injerencia de Washington en los comicios de octubre, el presidente se inclinó por desestimar esa posibilidad. "Creo que se comportará como presidente de Estados Unidos, dejando que el pueblo brasileño decida su destino. Nuestra relación es muy buena, algo que mucha gente dudaba que pudiera suceder. ¿Sabes eso del amor a primera vista?".

Una reducción sensible de los aranceles a las exportaciones brasileñas supondría para Lula una victoria diplomática y un balón de oxígeno político. Pero Trump seguramente quiere algo a cambio. Washington llegó a analizar la posibilidad de declarar a las bandas Primer Comando de la Capital (PCC) y Comando Vermelho organizaciones terroristas. Lula aseguró que ese pedido no estuvo presente en las conversaciones. El Gobierno del PT no tiene ningún interés en avanzar en esa dirección y, en caso de que se plantee el tema, reivindicará su propia hoja de ruta para derrotar a esos grupos relacionados con el tráfico de drogas y armas, que se han insertado también en la economía legal a través de testaferros. Eso no impide encontrar formas de colaboración. El exdirigente sindical dijo haber propuesto a Trump la creación de un grupo internacional para combatir el crimen organizado, con la presencia de países de América Latina y, posiblemente, otras naciones, "quizás de todo el mundo". Recordó que Brasil ha creado una base en la ciudad amazónica de Manaos con ese propósito. "Si Estados Unidos quiere colaborar y participar con nosotros, será bienvenido.

La economía

De acuerdo con Lula, Estados Unidos ha dejado de ser el primer inversor en Brasil como parte de un enfoque general hacia la región, a la que comenzó a ver principalmente desde la perspectiva de la lucha contra el narcotráfico. "Es importante que Estados Unidos vuelva a interesarse por los asuntos de Brasil. El presidente aseguró al respecto que "muchas veces convocamos licitaciones internacionales para autopistas o ferrocarriles y Estados Unidos no participa. Quienes participan son los chinos".

Más allá del tema arancelario, existe otro punto de controversia. Estados Unidos rechaza el sistema gratuito de pagos electrónicos PIX que rige en Brasil. Lo considera una práctica comercial desleal. Curiosamente, el PIX se lanzó durante la gestión de Bolsonaro. Seis años más tarde, ha modificado de manera importante el mecanismo de pagos en el gigante sudamericano. Millones de dólares circulan a través de ese sistema, por encima de las tarjetas de crédito. Las tierras raras, que Brasil posee en ingentes cantidades, pueden ser otro tema de interés para Washington. No por casualidad, Lula llegó a Washington con la noticia de que el Congreso avanza en la aprobación de una ley sobre minerales críticos que permite la entrada de capitales extranjeros.

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