Juicio entre magnates
Un jurado desestima la demanda de Musk contra OpenAI y Sam Altman por haber prescrito
El tribunal concluye que las reclamaciones del hombre más rico del mundo, que acusó a la start-up desarrolladora de ChatGPT de anteponer el beneficio comercial al bien público y exigió la dimisión de su director ejecutivo, Sam Altman, se presentaron demasiado tarde

De izquierda a derecha, Elon Musk, propietario de X, y Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI / Nacho García

El juicio más importante del año para la industria de la inteligencia artificial ha concluido este lunes con sabor amargo para Elon Musk. Un tribunal ha desestimado la demanda del hombre más rico del mundo contra OpenAI, start-up que cofundó y a la que acusaba —junto a su socia Microsoft— de traicionar su promesa filantrópica original, al determinar que sus reclamaciones habían prescrito.
En un veredicto unánime, el jurado del tribunal federal de Oakland, en California, ha denegado las peticiones de Musk. A lo largo de 11 días, el magnate tecnológico ha defendido que Sam Altman, antiguo socio y actual director ejecutivo de OpenAI, le engañó al convencerle para que financiara con 38 millones de dólares un laboratorio cuyo propósito era alumbrar una IA "para el bien público". Eso fue en 2015. Tres años después, Musk abandonó la compañía tras fracasar en su intento por tomar el control total. En 2022, OpenAI lanzó ChatGPT y se convirtió en una sensación mundial. Su valoración actual ronda los 852.000 millones de dólares.
Tras menos de dos horas de deliberación, el jurado popular ha concluido que la demanda de Musk, presentada en 2024, había prescrito. La jueza federal Yvonne Gonzalez Rogers aceptó la opinión del jurado y ratificó su veredicto.

Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, antes del juicio que le enfrenta a Elon Musk, / David Paul Morris / Bloomberg
Una victoria, dos perdedores
La conclusión del tribunal supone una victoria para la directiva de OpenAI. Y es que las acusaciones de Musk iban acompañadas exigencias no menores: la reestructuración de la start-up para eliminar su brazo comercial y la destitución tanto de Altman como de Greg Brockman, su presidente. Ambas podrían haber herido de gravedad a la compañía que, con el lanzamiento de ChatGPT, desencadenó la febril carrera comercial global por la IA generativa. Además, Musk también solicitaba una indemnización que podría haber superado los 180.000 millones de dólares.
El abogado principal de Musk, Steven Molo, ha dicho que presentará un recurso de apelación, pues considera que se ha demostrado que OpenAI "se había apropiado indebidamente de una organización benéfica".
Sin embargo, el juicio —cuyo veredicto se centra más en la forma que en el fondo— también ha servido para exponer las miserias tanto de Musk como de Altman. Durante casi tres semanas, ambos multimillonarios han aireado sus trapos sucios, acusándose mutuamente de estar más interesados en el dinero que en servir al público, en enriquecerse a expensas de la organización sin fines de lucro y dejando de lado la seguridad de la IA.

Elon Musk, dentro del tribunal federal de Oakland (EEUU) en el que se celebra su juicio contra Sam Altman y OpenAI. / David Paul Morris / Bloomberg
Trapos sucios
Musk ha sido acusado de emprender un rumbo "peligroso e imprudente" para dominar la IA y de utilizar su ingente capital para tratar de sepultar a su rival. Y es que, poco después de demandar a OpenAI, creó la empresa xAI, con la que lanzó Grok para competir contra ChatGPT. Recientemente, ha fusionado xAI con su compañía aeroespacial SpaceX para facilitar una salida a bolsa con la que podría superar a OpenAI, que también aspira a salir a los mercados.
Altman, probablemente el peor parado, ha visto como su reputación sigue resquebrajándose. Antiguos socios como Mira Murati, exdirectora de tecnología en OpenAI, han declarado ante el tribunal que Altman enfrentaba deliberadamente a los directivos de la compañía y les engañaba para obtener lo que quería. Múltiples personas dentro y fuera de la start-up han descrito al joven empresario como un mentiroso. Esa actitud es la que llevó al también cofundador de OpenAI Ilya Sutskever y a su anterior junta directiva a destituir a Altman en 2023, un breve golpe que se alargó cinco días y que terminó con éste último consolidando su control.
Esa disputa por el poder demuestra, según The Verge, que "casi nadie en esta historia es digna de confianza". Si dos de los magnates tecnológicos más influyentes del mundo no pueden relacionarse de forma honesta, "¿Por qué controlan un sector de un billón de dólares que está a punto de trastocar la vida de las personas?", se pregunta el portal especializado.
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