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Desastre en el país sudamericano

Colombia se vuelca en la búsqueda de las personas atrapadas por el terremoto

Según las estimaciones de las autoridades, unas 2000 personas se encuentran desaparecidas tras el seísmo

Voluntarios y rescatistas trabajan con sus manos para retirar los escombros de un edificio derrumbado por el terremoto, este martes en Pereira.

Voluntarios y rescatistas trabajan con sus manos para retirar los escombros de un edificio derrumbado por el terremoto, este martes en Pereira. / LUIS ACOSTA / AFP

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Abel Gilbert

Abel Gilbert

Buenos Aires

24 horas después del terremoto de 7,4 grados que provocó al menos 240 muertes y 1.595 heridos, según el último parte de la Asociación Colombiana de Ciudades Capitales (Asocapitales), los mayores esfuerzos del Estado y las organizaciones civiles se concentran en el rescate de quienes quedaron debajo de los escombros. El trabajo, como en todo seísmo, es siempre contra el reloj. Las agujas corren con la certeza de que hay unas unos 2000 desaparecidos, de los cuales 164 son españoles. A la par de las tareas de búsqueda, el Gobierno intenta coordinar las acciones en el marco de la declaración de desastre nacional. Hay demasiado que hacer: asistir víctimas, distribuir suministros médicos, calcular daños de infraestructura y edificios, decidir qué familias pueden retornar a sus hogares, transmitir tranquilidad ante el miedo latente de una nueva sacudida. Este martes, Servicio Geológico Colombiano reportó dos movimientos telúricos que tuvieron mayor magnitud fueron de 3,6, suficientes como para ser percibidos y generar una nueva ola de escalofríos, especialmente en el Chocó. El presidente Abelardo de la Espriella centraliza las decisiones y se reparte en distintas zonas impactadas. "Mi compromiso está con cada una de las familias afectadas. Seguimos en territorio, trabajando por nuestra gente", dijo este martes por la mañana, antes de ir a supervisar el impacto del terremoto en el Eje Cafetero, una de las principales matrices económicas del país sudamericano. Hace 27 años, aquella región fue sacudida por fuertes temblores que dejaron 1.200 fallecidos. La memoria de los mayores se reactivó con todos los malos presagios y las asignaturas pendientes. Las promesas de las autoridades de una pronta reconstrucción, tan usuales después de las tragedias de este alcance, no se cumplen a la velocidad que esperan los afectados.

La mayor cantidad de víctimas fatales se registró en los departamentos de Risaralda, especialmente en la ciudad de Pereira. "Mi ilusión es encontrar a alguien con vida, hacer lo más que se pueda", dijo un rescatista a la televisión. "Es horrible", añadió y con una mano señalaba los restos de un edificio. Entre las piedras había alguien. "Todo el mundo está poniendo de su parte".

Cali es otro de los escenarios del dolor. Los bomberos bogotanos, acompañados de rescatistas, perros y personal médico, fueron protagonistas de uno de esos pequeños milagros que suceden cuando comienzas a perderse las esperanzas. Tras remover escombros lograron que Carlos Esteban Rebolledo, de 35 años, pudiera evitar la fatalidad que había alcanzado a otras cinco personas. En el barrio Ciudad Capri, al sur de Cali, los rescatistas lograron establecer contacto con una mujer aplastada por los escombros. Se iniciaron con premura las labores necesarias para sacarla con vida. Las autoridades estimaban que 239 personas se encontraban en la misma condición. "Tenemos 45 frentes de trabajo", dijo el alcalde, Alejandro Eder.

La tercera ciudad en importancia de Colombia tiene mayores recursos humanos y materiales para hacer frente a la desgracia. A 100 kilómetros, cuatro familias lloraban desconsoladamente la muerte de sus hijos. Estaban en la escuela en el momento en que la tierra comenzó a sacudirse. La parroquia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro colapsó por completo y ellos no pudieron salvarse. Otros 20 niños resultaron heridos.

Manizales decretó el estado de calamidad. "Nos adherimos al decreto nacional", dijo su alcalde, Jorge Eduardo Rojas. Más de 4.000 personas resultaron damnificada y 160 estructuras dañadas. El gobernador del departamento Caldas, Henry Gutiérrez, obró en la misma dirección. "Estamos trabajando con todas las herramientas financieras y jurídicas para tomar las medidas que nos permitan afrontar esta tragedia".

Peticiones de unidad

El seísmo encuentra a un Gobierno que acaba de estrenarse y un país profundamente dividido en asuntos políticos. El mandatario saliente, Gustavo Petro, llamó a la solidaridad entre todos los colombianos ante la emergencia. Pidió a sus seguidores y aquellos que lo han rechazado "unirnos como hermanos" para acompañar a las familias que hoy enfrentan la pérdida de sus seres queridos. Previamente, habían aparecido en las redes sociales varias fake news con palabras críticas de Petro a la gestión entrante.

"Unidad", se ha convertido en la palabra más invocada. "En suma, es momento de unión. Cuanto más unido esté el país, más llevadera será la tragedia y más sólida y pronta será la reconstrucción. Como ya decíamos, es hora de reflexionar y desempolvar lecciones del pasado, de revisar todo lo bueno que se hizo en experiencias como la reconstrucción del Eje Cafetero con una gerencia a cargo de la tarea", pidió el diario bogotano El Tiempo, en su editorial. "Por ahora conviene recordar la importancia de prepararse frente a una situación semejante. Que se piense en la fortaleza del Estado en infraestructura, en sistema hospitalario, en prevención de la sociedad. Es vital lo que se haga antes en cuanto a ordenamiento urbano, normas para expedir licencias de construcción y personas e instituciones idóneas y transparentes que las hagan cumplir con rigor". El Espectador hizo suya esa idea, con un añadido. "No podemos olvidar que la desigualdad también pesa cuando ocurren estos desastres naturales".

Emergencia económica

El vicepresidente José Manuel Restrepo anunció una donación de 200.000 dólares del Banco Mundial (BM). y el Gobierno se propone activar un crédito con ese organismo de 450 millones de dólares para atender la situación excepcional. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) prometió medio millón de dólares. Estados Unidos se comprometió a girar 15 millones de la moneda norteamericana. Otros países harán sus aportes. La Casa Nariño, como se conoce al Ejecutivo, ha lanzado la campaña "Colombia, un solo corazón". La Primera Dama, Ana Lucía Pineda, la coordina con el propósito de atender a las familias afectadas y canalizar las donaciones para las labores de rescate y asistencia humanitaria. A esta campaña se han sumado parte de los principales grupos empresariales del país. Los desafíos de la reconstrucción son enormes. El terremoto en Venezuela ha provocado pérdidas de unos 20.000 millones de dólares, según la aseguradora Swiss Re. Y si bien no se espera el mismo nivel de daño del país vecino, se sabe de antemano que el Estado deberá hacer esfuerzos que no estaban en la agenda de un Gobierno que había venido a proclamar el inicio de la era de la "motosierra". El presidente tomó nota de ello al anunciar alivios durante tres meses en el pago de los servicios públicos en los departamentos más golpeados y subsidios de arriendo para las personas que hayan resultado afectadas y necesiten una alternativa de vivienda. Lo más importante fue, sin embargo, la decisión del Gobierno de anunciar la "emergencia económica". Según el ministro de Hacienda, Miguel Gómez, pese a las "gravísimas condiciones fiscales que hemos heredado" se impone la necesidad de atender a las víctimas del desastre.

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Fuente: El Periódico

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