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El "socialismo" gana terreno en EEUU y empuja al Partido Demócrata hacia la izquierda

Vivienda pública, sanidad universal, más impuestos a los ricos y mayor poder sindical ganan espacio mientras Gaza e Irán agrandan la brecha en política exterior

La gestión económica de Trump despierta a voces críticas en el Partido Republicano ante las elecciones de noviembre

El senador Bernie Sanders y la congresita Alexandria Ocasio-Cortez en un mitin en apoyo al actual alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, cuando estaba en campaña para el consistorio de Nueva York

El senador Bernie Sanders y la congresita Alexandria Ocasio-Cortez en un mitin en apoyo al actual alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, cuando estaba en campaña para el consistorio de Nueva York / SARAH YENESEL / EFE

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Irene Benedicto

Irene Benedicto

"Socialista" es la palabra del verano en Estados Unidos. Durante casi 80 años fue poco menos que un insulto en la política nacional, una etiqueta marcada a fuego por la Guerra Fría. Sin embargo, ahora empieza a convertirse en una credencial. Algunas de las figuras con mayor tirón entre los demócratas están también entre las más escoradas a la izquierda: el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani; la congresista Alexandria Ocasio-Cortez; y el senador Bernie Sanders encarnan hoy un progresismo que gana espacio. El deterioro del bolsillo de los estadounidenses, con la vivienda disparada y la energía al alza tras la entrada de EEUU en Irán, ha convertido el coste de vida y la política exterior en dos de los principales argumentos contra Donald Trump. Y es precisamente el ala izquierda del Partido Demócrata la que propone una ruptura más frontal con la agenda de la actual Administración y trata de convertir ese malestar en impulso político.

El coste de vida ha dado alas a un programa que la izquierda demócrata lleva años defendiendo. Sanders lo empuja desde hace décadas y en 2016 consiguió la atención de medios y votantes en las primarias presidenciales con un programa que defendía la creación de un Estado de bienestar a la europea. Preguntado en el primer debate presidencial por qué se definía como "socialista democrático", dijo que se miraba en el espejo de las socialdemocracias nórdicas: "Creo que deberíamos mirar a países como Dinamarca, Suecia y Noruega y aprender de lo que han conseguido para sus trabajadores". Era su forma de separar esa etiqueta de la imagen soviética asociada al término en EEUU.

Sanders perdió esas primarias demócratas ante Hillary Clinton, pero consiguió reactivar la izquierda estadounidense, descontenta con la deriva demasiado centrista que había tomado el Partido Demócrata. Y solo dos años después, Alexandria Ocasio-Cortez, conocida como AOC, convirtió ese descontento en fuerza electoral y derrotó en las primarias de Nueva York al veterano Joe Crowley y llegó al Congreso con 29 años. En Washington, se convirtió rápidamente en una de las caras más visibles de una nueva generación demócrata, más joven y más progresista que la media del partido. Este noviembre, AOC vuelve a concurrir para renovar su escaño.

La congresista demócrata Alexandria Ocasio-Cortez, representante de Nueva York, habla a sus partidarios durante un acto electoral para recaudar fondos

La congresista demócrata Alexandria Ocasio-Cortez, representante de Nueva York, habla a sus partidarios durante un acto electoral para recaudar fondos / EUGENE GARCIA / EFE

La nueva ola de 2025

Zohran Mamdani ganó la alcaldía de Nueva York hace un año y desde entonces ha respaldado a otros candidatos progresistas, como Abdul El-Sayed, vencedor de unas reñidas primarias demócratas para el Senado frente a un rival de la vieja escuela. Su victoria consolidó esa nueva energía electoral en la izquierda. Por ello ha sido bautizado por algunos como "el Mamdani de Michigan". Este verano, aspirantes vinculados o próximos a los Democratic Socialists of America (DSA) –una facción dentro del Partido Demócrata– también han ganado primarias en Nueva York, Colorado, Pensilvania o Florida. Son candidatos más a la izquierda que el político típico del Partido Demócrata, pero que, sin embargo, para estándares europeos, no son tan atípicos, ya que defienden posturas de amplio consenso social, como la existencia de un sueldo mínimo interprofesional.

El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, estrecha la mano a sus seguidores tras una rueda de prensa sobre las reparaciones de los parques infantiles de la ciudad de Nueva York.

El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, estrecha la mano a sus seguidores tras una rueda de prensa sobre las reparaciones de los parques infantiles de la ciudad de Nueva York. / OLGA FEDOROVA / EFE

Una agenda más social

La crisis de la vivienda es el ejemplo más claro. La izquierda reclama ampliar el parque público, intervenir sobre los alquileres y dedicar más recursos a contener unos precios que expulsan a jóvenes y trabajadores de las grandes ciudades. Otras demandas sociales incluyen la cobertura sanitaria universal, ya que actualmente el Estado cubre el seguro médico de las personas con rentas más bajas y de los mayores de 65 años, pero los demás ciudadanos quedan fuera del plan de sanidad "público". Para financiarlo, aluden principalmente a una fiscalidad más dura sobre multimillonarios, grandes fortunas y corporaciones.

Esas propuestas encuentran ahora un terreno fértil en medio de la inflación y el aumento de los precios. Son los mismos factores que están desgastando a Trump y que también pasaron factura a Joe Biden y Kamala Harris en 2024. Por eso es el ala más progresista la que se siente más legitimada para presentarse como alternativa a ambos, vinculando ese malestar con el aumento de las desigualdades y la concentración de poder y riqueza en manos de unos pocos.

La política exterior también ha exigido a los demócratas posicionarse con más contundencia. La invasión de Gaza ha erosionado el respaldo tradicional a Israel dentro del Partido Demócrata y ha dado más peso a candidatos que cuestionan la ayuda militar estadounidense a Benjamin Netanyahu. La guerra con Irán añade otro frente contra la injerencia militar estadounidense. Algunos candidatos van más lejos y piden limitar también la intervención en Ucrania e incluso que EEUU abandone la OTAN para no involucrarse en más conflictos.

El senador estadounidense Bernie Sanders interviene en una concentración por la defensa del derecho a voto, como respuesta a las restricciones impuestas por la Administración Trump, en Washington, D.C., el 28 de agosto de 2026.

El senador estadounidense Bernie Sanders interviene en una concentración por la defensa del derecho a voto, como respuesta a las restricciones impuestas por la Administración Trump, en Washington, D.C., el 28 de agosto de 2026. / KEN CEDENO / AFP

¿Giro del partido o del ala izquierda?

La percepción de la corriente "socialista" también ha cambiado. El 58% de los demócratas tiene ahora una opinión favorable del socialismo, según una encuesta de CBS News y YouGov publicada en agosto. La palabra ha perdido buena parte de su toxicidad entre los votantes demócratas, pero no es así entre los republicanos.

Trump lleva años recurriendo a un lenguaje de fuerte carga ideológica para atacar a sus rivales, a los que identifica habitualmente con la "izquierda radical". En junio, ante la Faith & Freedom Coalition, una de las principales organizaciones de la derecha cristiana estadounidense, aseguró que el Partido Demócrata "se está convirtiendo en un partido comunista", tratando de avivar el viejo miedo de la Guerra Fría.

Con todo, el consenso político se ha desplazado en cuestiones como vivienda o sanidad. El test real será el de las urnas, no solo en las elecciones de medio mandato de este noviembre, sino en las primarias demócratas para elegir el candidato a presidente –o presidenta– en 2028.

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