17 de enero de 2012
17.01.2012
Luis Górriz

"No habra normalidad en Haití mientras existan campamentos de desplazados"

17.01.2012 | 02:30
Luis Górriz ayuda a un pequeño a recoger agua potable durante su estancia en Haití.

El cooperante valenciano destaca los avances pero señala que el 50% de las ayuda no ha llegado

?Luis Górriz conocer perfectamente cómo se encuentra Haití. El voluntario valenciano ya tiene experiencia tras su trabajo en los seísmos de Argelia (2003), el huracán de Haití (2004) y el terremoto de Pakistán (2005)

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¿En qué situación se encuentra Haití cuando acaban de cumplirse dos años del terrible terremoto?
La situación sigue siendo muy complicada. A las dificultades de reconstruir un país por el terremoto hay que sumar el brote de cólera y más tarde el paso de un huracán. Todo eso unido a la campaña electoral que paralizó un mes al no haber gobierno en Haití dibuja un panorama difícil. Los proyectos que se han puesto en marcha en estos dos años han mejorado bastante la situación pero todavía hay mucho por hacer. Además, el 50% del dinero prometido para la reconstrucción del país no ha llegado porque la crisis económica lo ha impedido.
¿Qué es lo más esencial que necesita Haití en estos momentos?
Lo principal es que desaparezcan los campos de la gente que está desplazada con sus tiendas y lonas. Debería haber un programa de empleo que sirva para reactivar la creación de puestos de trabajo y no olvidar la reconstrucción de escuelas, aunque en este tema es verdad que se ha avanzado mucho, diría que es lo mejor que está funcionando. Unicef, Cruz Roja y Save the Children han trabajado muy bien. Haití sabe que el futuro pasa por una buena formación, la educación es un pilar fundamental para el desarrollo.
¿Existe ya una cierta situación de normalidad en Haití tras dos años de reconstrucción?
Hay una cierta normalidad, sí, pero no como la entendemos en España sino como estaba Haití antes del terremoto. Pero mientras haya campamentos y gente si casa no se podrá hablar de la normalidad que había antes del seísmo. Cuando ves casas convertidas en escombros te das cuenta de que hay mucho por hacer. Poco a poco se va restableciendo un cierto movimiento comercial, ya hay mercadillos donde la gente de los pueblos vende sus productos aunque también no llegan algunos alimentos.
¿Hay peligro de una alarma sanitaria?
Ahora no lo parece, habrá que esperar a que llegue la época de calor para ver si las enseñanzas han servido o no. La población ha recibido una serie de recomendaciones de higiene como lavarse las manos, hervir el agua, etc. porque Haití estaba acostumbrado a enfermedades como la malaria o el dengue. El cólera es algo nuevo y para prevenirlo hay que poner en marcha unas medidas que la gente debe conocer. Cruz Roja y Médicos sin Fronteras han realizado campañas, nosotros nos hemos encargado de la atención sanitaria y Médicos sin Fronteras de la estrictamente la médica.
Cuál es el estado anímico de la población?
Esa gente es muy fuerte, cada dos años pasa algo en Haití: terremotos, huracanes... Saben que después de cada tragedia hay que levantarse, no les queda otra. Son optimistas y creen en el futuro.
¿Qué imagen le queda en la retina de los meses que ha estado en Haití?
La de la calidad de la gente, de lo agradecida que es con los cooperantes que han ido a Haití a ayudar. Me quedo con la imagen de los niños que acuden a los colegios impolutos pese a la difícil situación. Con la de una de las traductoras que presenció la muerte de una hermanastra al derrumbarse una casa o con unos de los conductores que teníamos que pese a que han muerto dos de sus cinco hijos trabaja como el que más.
¿La experiencia le ha marcado?
Aunque ya he tenido experiencia de otros terremotos, lo que he visto en Haití no te deja impasible. Pero has de ser un poco frío para que no te afecte en el trabajo que has de hacer cada día. Al final del día si ves que hay voluntarios afectados porque ves mucha desgracia, sobre todo lo notan los que tiene n hijos porque una parte de las víctimas son niños.
Y habrá un desgaste físico además del psicológico, ¿no?
Sí, el trabajo en una emergencia de este tipo es brutal. Crees que estarás ocho horas trabajando pero al final prácticamente es todo el día, de sol a sol. Y es todos los días de la semana porque es tanta la faena que no se puede descansar. Eso lo podemos atestiguar los delegados valencianos que henos estado en Haití.

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