¿Cúando? El miércoles 26 de septiembre a las 19.30 horas ¿Dónde? A las puertas del Teatro Olympia en la calle San Vicente de Valencia. ¿Cómo? De una manera sutil. ¿El qué? La presencia de camiones de limpieza tras los manifestantes que de una forma pacífica y muy respetuosa, marchaban por la calle San Vicente expresando la misma desazón que todos venimos sintiendo.

Sus consignas eran, tal vez de tan obvias, poco originales. Señalaban como culpables a todos aquellos que han permitido que estemos donde estamos y como estamos. ¿Y qué vemos asombrados detrás de los manifestantes? Pues dos pequeños camiones de limpieza siguiéndoles los pasos a menos de un metro. En mi barrio pasan cuando pasan y, aunque la asociación de vecinos ha pedido al Ayuntamiento más frecuencia en baldeo y limpieza, no lo hemos conseguido. En cambio, se envía a este servicio tras ciudadanos conscientes de que será en función de la resistencia de gente corriente (como ellos o como nosotros, que estábamos a la puerta del teatro para ver als Joglars), el que el gobierno pueda seguir presionándonos.

El mensaje es claro, metafórico y esperpéntico: todo aquel que decide no callarse es la auténtica basura que no debe ensuciar nuestras calles. Pero los manifestantes eramos nosotros, cualquiera de nosotros y, nosotros no somos basura. Ángela Izquierdo, Joan Ripoll. Valencia.