Hoy observo con infinita tristeza cómo la desidia de la administración ha permitido que un árbol emblemático durante generaciones en la huerta de Campanar, catalogado como árbol singular de la ciudad de València ha tronchado sus enormes ramas. Qué hace falta para que los políticos tomen conciencia que no se trata solo de no contaminar (haciendo infinitos carriles bici, reciclaje, etc ) sino que también hay que conservar lo que nos produce el oxígeno. Qué hace falta para que de una vez por todas se considere a estos gigantes que nos acompañan a lo largo de nuestra vida, que nos sobreviven, como seres vivos que estamos en la obligación de cuidar, de conservar, para futuras generaciones. En el mismo solar hay otros árboles con su misma catalogación. Espero que ahora sí se tomen medidas al respecto.