Cada día veo a más gente quejarse de lo duro que es el confinamiento que estamos viviendo, pero yo me pregunto: ¿Alguien ha pensado en todos esos niños que encontraban en el colegio su único refugio a la complicada situación de sus hogares? ¿En esas personas mayores que de por sí no podían salir a la calle y su único entretenimiento constaba de las visitas de sus familiares? ¿En todas esas mujeres que se encuentran actualmente encerradas con sus propios maltratadores? Por todas estas personas deberíamos ahorrarnos nuestras absurdas quejas, porque nunca conocemos la historia del que nos está leyendo.