Como ciego me estoy encontrando que ciertas medidas de las administraciones en la nueva normalidad deberían mejorarse. Para subir en los autobuses de la EMT tienes que hacerlo por la puerta del medio, deambular con el autobús en marcha hasta la parte de delante y cancelar tu billete; luego buscar asiento. Esto supone un riesgo de caídas sobre todo para personas mayores u otras con poca estabilidad. Además, cada vez son menos los autobuses que avisan con voz cuál es la siguiente parada, cosa muy útil para las personas ciegas.

En el metro teníamos asumido que en el primer vagón estaba el acceso adaptado y localizabas fácilmente los asientos reservados para personas con discapacidad. Pues bien, ahora no se puede porque lo han acotado por estar cerca de la cabina del maquinista

Se acaban de peatonalizar las plazas del Ayuntamiento y de San Agustín y para cruzar en los pasos de peatones es totalmente imposible que una persona ciega pueda saber si está en la zona peatonal o en la carretera, ya que no hay ninguna señal que pueda detectar el bastón con lo que el peligro de atropello está garantizado.

Estos ejemplos y muchos otros como el incumplimiento por parte de algunas terrazas de bares invadiendo las aceras, ponen de manifiesto que en esta nueva normalidad no se están respetando las medidas de accesibilidad para un colectivo que queremos ser tan autónomos como los demás.