La sociedad, todavía repleta de tabúes y lagunas morales, necesita progresar pese a los avances. Sin embargo, se retrocede con la supresión de la Ética en la nueva Lomloe. Se justifica por falta de espacio cuando anteriormente se aprobó por unanimidad.

No es una oposición a una nueva y necesaria reforma educativa, es una oda al pensamiento libre y a las personas. Es una falta a la palabra, pues se acordó cursar entre ESO y bachillerato un ciclo de filosofía completo. No se conoce realmente a la asignatura desde el arco parlamentario, pues la alternativa de Valores Cívicos y Éticos no la suple. Además, la pueden impartir docentes ajenos a la filosofía, por lo que no se transmitirán valores transversalmente.

Sesga a la población y crea una desigualdad académica y de valores entre quienes estudian hasta la ESO y quienes continúan con el bachillerato. La mayoría de los estudiantes no exprime el contenido de la materia instantáneamente, pero la Ética es una semilla que brota en la persona conforme pasan los años y se adquiere experiencia vital.

Existe la necesidad de una reforma educativa. Valores transversales enseñados por profesionales en la materia son los que pueden arrojar algo de luz y adaptar la educación del siglo XXI con los problemas y retos que plantea. ‘Theoria cum praxi’.