Vivo en un edificio construido hace unos 25 años muy cerca del Hospital Doctor Peset, con una conservación del edificio y una convivencia extraordinarias. En cambio, el barrio se ha deteriorado con viviendas tabicadas con ladrillos para evitar los okupas. Tal vez una de las causas del deterioro sean las restricciones impuestas por nuestras autoridades a la convivencia social. La mayoría de estas calles tienen casales falleros que promovían la convivencia, pero ahora, por estar cerrados, casi nadie pasea por ellas. Han desaparecido muchos de los negocios de plantas bajas, estando la mayoría en traspaso, dando la sensación de abandono del barrio, pues solo se ven personas con su carrito y un gancho metálico para romper las bolsas que hay dentro de los contenedores, con el propósito de recoger cosas de acero u otras cosa para venderlas. Enrique Fernández Iniesta. VALÈNCIA.