Con todo el ruido generado por el cambio de facturacion, vease aumento, de la luz, decidi pedir presupuestos a tres compañías para la instalación de placas fotovoltaicas. Es una implantación sin baterías, denominada de autoconsumo y ahí está el quid de la cuestión. El Real Decreto 244/ 2019 que regula estas instalaciones, permite una reventa limitada a la red de la energia sobrante generada por los paneles. En términos generales, un 50 %. Esto, que parece mucho, para mi, no es tanto, ya que una instalación media de unos 4.500 euros tardaría más de 13 años en amortizarse.

España es un pais pobre en recursos naturales, menos uno, el sol. Por ello, no se entiende porqué el Estado limita la cantidad de electricidad que una persona puede generar por su cuenta y venderla a la compañía electrica que seguirá suministrando luz en las horas que no luzca el Sol. Que eliminen los subsidios y, si quieren, impongan tasas a la electricidad generada por nuestros tejados, pero que nos dejen poner 30 paneles si queremos y nos caben.

Además, crearíamos una industria nacional de fabricación, investigación y desarrollo de placas. No he mencionado que los tres instaladores consultados utilizan productos fabricados en China. Esto en un país con sol para dar y tomar. Es realmente inconcebible.

Si alguien como Juan Roig se interesara en el tema, tendríamos en un par de años una industria floreciente, unos consumidores más contentos y miles de personas trabajando en puestos bien remunerados, sin hablar de los miles de millones de euros generados por la exportación de proyectos llave-en-mano por todo el mundo. Bueno, claro, y un planeta más limpio y habitable. Así, sí podríamos tener coches eléctricos que recargaríamos en casa. Incluso podríamos cerrar definitivamente las vetustas, costosas y peligrosas centrales nucleares.