El artículo de Alberto Soldado «Tornaré a l’Al-Aaiun», centrado en el libro de Batiste Llopis, revive en mi memoria una historia poco conocida que me relató su protagonista. «España abandonó al pueblo saharahui a pesar de las rimbombantes palabras del entonces príncipe Juan Carlos pocos días antes de asumir la jefatura del Estado, en su visita a las tropas españolas que defendían aquel territorio», se indica en dicho artículo sobre la Marcha Verde. Pero lo cierto es que sí que hubo una respuesta espontánea a aquello de empuñar las armas. El entonces comandante Ricardo Ramos Alcaraz organizó la colocación de 14 kg de explosivos en el Parador Nacional de El Aaiún, donde se alojaba la delegación extranjera que iba a tomar el control. Este intento de forzar la defensiva militar española, más tarde llamado en la prensa «Operación voladura», fue abortado in extremis por nuestra policía militar en la madrugada del 20 de noviembre de 1975, falleciendo el mismo día el entonces jefe del Estado. Aunque la responsabilidad por el incidente fue atribuida al Frente Polisario, su artífice real cumplió unos meses de arresto por la ocurrencia. Retirado ya como coronel del Estado Mayor, el aguerrido artillero pasó sus últimos años de vida en la Capital del Turia. Andreu Yakubuv. VALÈNCIA.