Es sólo cuestión de mala suerte el poder disfrutar plenamente de unas fiestas tan fantásticas, alegres e inmateriales como son las Fallas de Valencia. Porque no es lo mismo disfrutarlas libremente visitando monumentos falleros, acudiendo a mascletás, castillos, ofrendas, …, cuando quieras y como quieras; que no poder librarte de verbenas, disco móviles, karaokes, etc., si, por mala suerte, te toca una carpa justo debajo de tu domicilio donde además de estar tirando petardos sin parar fuera de la zona prevista para tirarlos, ponen música alta todos los días hasta las 4 de la madrugada que impide descansar durante toda la semana entera. Si además tienes la mala suerte de no disponer de días festivos durante la semana fallera, debes de saber que tu semana laboral la afrontarás con tus niveles de descanso muy mermados.

Si sigues teniendo la mala suerte de que la fachada de tu domicilio recae en la zona donde se organizan las barbacoas, paellas y similares, también debes de tener en cuenta que los olores y humos te garantizarán tener una casa “perfumada” con aromas de pescado, carne, verduras, …, lo que se tercie.

¿Qué hacer? Resignación, no hay otra. Bueno, sí, aliarte con el “enemigo” y hacerte fallero/a, o desaparecer, si puedes permitírtelo social, laboral y/o económicamente hablando, claro.

¿Qué esperar? Pues, sinceramente, algo de empatía por parte de los dirigentes de las fallas de barrio. ¿Han pensado alguna vez en su entorno, en los vecinos que no quieren o no pueden compartir sus excesos? Tan sólo con un acercamiento, una intención, un pequeño cambio de ubicación de la carpa cada año que permita repartir juego, una encuesta a los vecinos, una invitación a una cerveza/refresco, un no sé, la verdad. Escribo estas letras después de no haber podido dormir hasta las 4 de la mañana, siendo ahora las 8:00 del mismo día y empezando a sonar los petardos de las despertás”. ¿Deben de ser así las Fallas? ¿Ni siquiera se pueden plantear cambios que satisfagan o mejoren el descanso y reduzcan las incomodidades a más personas o sólo es cuestión de “mala suerte”?