El hastío por la vida no es exclusivo de la enfermedad mental severa. Quienes se ven marcados por una auténtica vorágine de adversidades convierten la propia debilidad en un pretexto para terminar una sucesión de circunstancias no deseadas e incapacitantes. La resiliencia se procesa como la característica de aquellos humanos que, aún atravesando graves episodios existenciales, poseen reservas psicológicas suficientes para superar el dolor físico y, ante todo, psíquico. Porque quienes consideran la fortaleza anímica como la antesala del autocontrol en todas las facetas de la existencia humana, están preparados para la consecución de unas vivencias plenas y completas. La experiencia demuestra que muchas de las personas cuya autoestima es baja en un momento concreto estarán en condiciones de alcanzar la optimización de sus vidas si cultivan la virtud de la paciencia en los instantes más delicados de su evolución clínica. Cuando la ciencia esté preparada para solventar lo que hoy parece inviable, todos los casos de suicidio asistido caerán por su propio peso. Con esta convicción, será posible lograr un nuevo concepto en los procesos existenciales y en el mantenimiento del bienestar humano. Alberto Jesús Lereu Sanchis. CATARROJA