Nunca se habla de lo que los jóvenes queremos aprender. Está claro que matemáticas, lengua, biología y las demás materias que damos, nos van a servir de mucho, pero también nos va a servir saber cocinar, coser o saber por lo menos la base de la nutrición, saber cómo desarrollar la creatividad, saber cómo gestionar los gastos del hogar (impuestos, declaración de la renta), saber cómo arreglar el grifo, cómo argumentar tus opiniones… Lo que yo propongo es que, a principio de curso, los alumnos le digan a su tutor/a lo que quieren aprender este año (educación sexual, cocina, costura…) y que una o más clases a la semana se dé una clase magistral. Por ejemplo, la semana 1 se daría para todos los alumnos una o más clases de educación sexual, la semana 2 se daría para todos una o más clases de cocina y así hasta acabar el curso. De esta manera, todos los alumnos habrían aprendido algo que les guste y que les interese y que lo vayan a aplicar todos los días, porque al final, las matemáticas son importantes, pero saber hacerte la comida lo es más. Aitana Quiñonero Checa. algemesí.