Existe una tendencia algo arraigada en determinados políticos y algunas ideologías, de comparar todo aquello que Valencia como ciudad tiene de propio y original, con elementos similares de otras ciudades a las que en poco o nada se asemeja; tanto por localización geográfica como por cultura y clima. Esa eterna querencia por la comparación, denota cierta necesidad de magnificar lo que por sí solo resulta único y diferente, lo cual por sí mismo resalta y dimensiona. Ni somos ni queremos ser Nueva York, París, Madrid, Barcelona, Berlín... porque cada ciudad tiene su idiosincrasia. No se trata de creernos menos ni más. Conocer y aprender de otras ciudades permite mejorar la ciudad, pero sin perder la personalidad; lo peculiar, auténtico y genuino que Valencia como ciudad muestra y aporta a sus ciudadanos, residentes y visitantes tanto a nivel de urbano como en lo cultural y social. Ramón Puchades Rincón de Arellano. valència.