Así de simple. Así de complicado

Blas Bernácer Alpera

La salud nos preocupa. Por ello se invierten ingentes recursos en sanidad. No estamos bien y acudimos al sistema sanitario, buscando alivio y consuelo. Sin embargo, colisionamos con el dios Cronos, que nos ofrece un tiempo largo para la espera y exiguo para escucharnos. No es suficiente. No es eficaz.

Ante esta situación, tras la experiencia de cuarenta años como médico, debo insistir en que hemos olvidado que la sanidad no es responsable más allá del 15% de los resultados en salud de la población. Sus determinantes sociales son los fundamentales: vivienda, salario, condiciones laborales, conciliación. Así de simple. Gastamos en pruebas diagnósticas, en centros asistenciales, en fármacos, en salud mental, en asistencia al cáncer y enfermedades cardiovasculares... No es la solución. Nunca será suficiente. 

Si ampliamos la mirada y dirigimos nuestros esfuerzos, políticas y recursos para centrarlos en una existencia digna y saludable, enfermaremos menos. Seremos más felices.

Cronos no afectará a la sanidad, que estará para lo que haga falta. Y no será nicho de negocio, sino un servicio a las personas.

Así de simple. Así de complicado.