La hora del campo 

Luis Enrique Veiga Rodríguez

En la naturaleza ves la vida sin filtros: observas la vida como realmente es, con sus ventajas y sus inconvenientes.

La medida es conocida en Francia como la «Ley de modernización de la agricultura y la pesca» (en francés: ‘Loi de modernisation de l’agriculture et de la pêche’). Y tiene como objetivo proteger a los agricultores y ganaderos galos de denuncias y quejas abusivas por parte de los urbanitas. 

A través de ella se establecen disposiciones para garantizar un equilibrio entre los intereses de los agricultores y los ciudadanos que viven en áreas rurales. 

La ley tiene como objetivo poner fin al creciente número de procedimientos judiciales por conflictos en las zonas rurales. Algunas de las denuncias incluyen el olor del estiércol y el ruido de los animales. El ministro de Justicia ha calificado estas demandas de «surrealistas». Y quiere ser un aviso a navegantes, en el sentido de proteger la actividad de los ganaderos y agricultores ante unas intromisiones abusivas. Si bien con una particularidad: puede aplicarse no sólo al campo, sino a la vida diaria de la ciudad con obligación de respetarnos en las diferencias.

«Let’s adore and endure each other», decía el grafiti (llevémonos bien y soportémonos todos); un lema de buenas prácticas para con los demás en una fachada de Shoreditch, en Londres. En vista de esto, Francia ha tomado medidas para proteger a sus agricultores de las quejas abusivas de los urbanitas. De manera que en su acceso a los espacios rurales, éstos deberán adaptarse a la vida del campo, y no al revés.

No se trata sin embargo de un cheque en blanco para todos los problemas vecinales, sino una medida de sentido común. La legislación es sin duda un paso importante que permita ayudar a la convivencia entre quienes viven del campo y los que se instalan en él.

¿Quién sabe si tal vez en otros países se considere también seguir el ejemplo de Francia en este sentido?