El péndulo de Sánchez. El fascismo

Alberto Barata

Las alusiones a la ultraderecha son constantes.

Cualquier tipo de conversación, aunque sea hablando de caracoles, acaba hablando de los partidos de ultraderecha como la misión principal del PSOE poner el freno de ellos en España.

Es increíble cómo el PSOE sigue actuando si ningún freno en su campaña publicitaria para seguir, cueste lo que cueste, en el poder. Ahora te dicen con insistencia que todo lo que no vaya más a su izquierda, es una ultraderecha, peligrosa y fascista – cómo es, según sus palabras el PP. Es decir, una mediana persona habitante de España con una vida moderada, de ideas humildes, de mucha paz, pero va y vota a Freijo, es un miembro de la ultraderecha fascista y franquista y ¡cuidado si te sientes español y lo dices que entonces ya eres de los más malo.

Estoy cansado de la posesión de la verdad y del desprecio del resto del mundo como mentira. Es una constante acción maquiavélica e intencional. No tiene un solo movimiento puro y en buscar la verdad. Todo tiene una intención destructiva y egoísta.