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Lo que aún no queréis ver

Lucía Monleón Morte

Port de Sagunt

Cada 25N/8M volvemos a escuchar el mismo discurso simplista de siempre: que ya vivimos en una sociedad "igualitaria", que "las mujeres ya tenéis todos los derechos", que "de qué os quejáis ahora". Un discurso comodísimo y en mi opinión pobre... para quien no tiene que sufrir nada de lo que sigue pasando. Porque sí, tenemos derechos sobre papel (en algunos países), pero a ver si dejamos de fingir que eso nos protege mágicamente. Nos siguen violando, nos siguen matando, nos siguen acosando y nos siguen cuestionando. Y no, no es "sensación", son hechos.

Mientras tanto, hay países donde las mujeres no pueden salir solas a la calle, donde no pueden estudiar, trabajar o decidir sobre su propia vida y cuerpo. Pero claro, aquí algunos jóvenes (y adultos) dicen que "el feminismo ya no hace falta" mientras votan una derecha que recorta, cuestiona y ridiculiza todo lo que tenga que ver con igualdad. Y lo peor no es que no lo sepan, es que deciden no querer saberlo. Esa ignorancia voluntaria sí que es peligrosa.

 Por eso manifestaciones como la del 25N o 8M son importantes, porque recordar lo evidente parece ser una tarea permanente. Salimos a la calle (dos veces al año) porque si no lo hacemos nos intentan silenciar, minimizar o convertir en una broma.

 Y claro, como olvidarlo, nunca falla el típico comentario iluminado "¿Y el día del hombre que? ¿Y porque no se celebra?" Pues sorpresa, el día del hombre existe, es el 19 de noviembre. Nadie lo está ocultando. Pero que no tenga la misma presencia no es un complot mundial, es simplemente que históricamente a las mujeres se nos ha negado absolutamente todo: educación, voto, propiedad, autonomía, seguridad y un gran etcétera. Se nos ha matado, violado, quemado y abusado. Y todavía cargamos con las consecuencias.

Sí, los hombres sufren violencia, pero que se sepa que gran parte de ella procede de otros hombres, no de mujeres. Que hay casos, por supuesto, pero no a un nivel estructural comparable, existen las estadísticas.

 Así que si algún hombre (o mujer, porque las hay) se siente "atacado/a" ante el 25N o 8M, por el feminismo o porque señalemos realidades que existen pero se deciden ignorar, quizás la pregunta no es por qué el feminismo molesta. Quizás la pregunta es que parte del problema están viendo reflejado en ellos mismos.

 Por eso seguimos saliendo. Por eso seguimos alzando la voz. Porque la igualdad no se pide una vez, se defiende todos los días que haga falta.

 En resumen, sí claro, "ya somos iguales". Igualísimas. Tan iguales que seguimos contando asesinadas, violadas, acosadas y oprimidas mientras algunos dicen que exageramos. Tan iguales que todavía hay quien cree que el feminismo es un capricho (o lo confunden con el hembrismo, muchas gracias a la desinformación) y no una necesidad básica para sobrevivir. Y a lo mejor es cuando se ofenden, si el feminismo te escuece, quizá y llamadme loca, no sea porque gritemos demasiado, sino porque te estás viendo demasiado reflejado. ¿O me equivoco?

 Seguiremos saliendo, seguiremos molestando. Seguiremos gritando. Porque cada vez que alguien dice que el feminismo está de más, solo demuestra por qué sigue siendo imprescindible. Y mientras haya una sola mujer a la que opriman, callen, violen o maten por ser mujer, seguir alzando la voz no será una opción, será una obligación. Si algún día dejamos de estar en la calle o de tener que explicar qué es ser feminista, será únicamente porque por fin el mundo dejará de ser un sitio peligroso. No para su ego, sino para nosotras.

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