#Yocreo

El Levante se aferra a la salvación / Francisco Calabuig
Enzo Gimeno Moreno
En cierto sector levantinista, ya se vuelven a escuchar a los mismos agoreros que en su día alzaron la voz, a raíz de un empate frente al Racing de Ferrol en la temporada del ascenso, ese sector de la afición levantinista, a los que Julián Calero se dirigió con un mensaje muy claro, para ellos empleó la mítica frase de “todo va a salir bien”.
Pero tras aquel ascenso en el Plantío, con el gol en el 98 de la estrella granota, Carlos Álvarez y el posterior discurso de Calero de “todo va a salir bien (otra vez)”, la realidad es que las cosas no están saliendo como se esperaba.
En las primeras jornadas, el equipo no funcionaba, pero aún así, los granotas estuvieron fuera de los puestos de descenso en la primera jornada por diferencia de goles.
Después de la derrota en Mendizorroza en la jornada 1, el equipo sumó un solo punto sobre nueve posibles, tras perder 2-3 ante el Barcelona con un gol en propia de Unai Elgezabal en el 91, en la siguiente jornada volvió a perder después de un partido nefasto el Elche, que se saldó con un 2-0 en el marcador, y fue en la jornada 4 cuando el conjunto valenciano sumó el primer punto de la temporada tras empatar 2-2 frente al Real Betis.
Tras las cuatro primeras jornadas, con dos derrotas frente a rivales directos, los ánimos se empezaron a caldearse en Orriols, hasta que, en la jornada 5, el conjunto granota logró salir del descenso tras una aplastante victoria en Girona (0-4). Pero eso fue solo un espejismo.
A partir de ese gran resultado, el Levante logró esquivar los puestos de descenso entre la quinta y la undécima jornada de la categoría, pero, partido a partido, el equipo fue perdiendo fuelle, hasta llegar a un partido marcado en rojo en Cap i Casal, el derbi de la ciudad del Turia, que volvía a disputarse tras tres años de espera, aquello ocurrió en la jornada 13, con los granotas en puestos de descenso, sí, pero con la posibilidad de que, al ganar el derbi, pudiera salir del descenso y meter en el pozo al eterno rival. Pero tras hacer el ridículo en Mestalla, se volvió a perder una oportunidad de oro para conseguir por fin, la tan ansiada victoria en territorio ché. Se nos volvió a escapar.
Tras aquel fatídico partido en Mestalla, el conjunto granota recibió al Athletic Club en la jornada 14, con Julián Calero en la cuerda floja. El Levante siguió la línea del partido frente al Valencia, y los leones, consiguieron sacar los tres puntos sin prácticamente bajarse del autobús, tras vencer por 0-2 con un tempranero gol de Robert Navarro y otro tanto de Nico Williams. A raíz de la derrota ante el Athletic Club, los de Orriols decidieron dar un giro de timón y destituir a Julián Calero, el técnico del ascenso, quién fue destituido tras 14 jornadas con tan solo 9 puntos en el casillero, los mismos que el Real Oviedo en aquel entonces y un bagaje más que pobre, de 2 victorias, 3 empates y 9 derrotas.
El tándem Del Moral-Iborra
El club, siendo consciente de la magnitud de tal decisión, decidió no precipitarse y probar con el tándem Álvaro del Moral (técnico del filial granota) y Vicente Iborra (segundo entrenador del primer equipo).
A pesar de la apuesta por la gente de la casa, el tándem no acabó de carburar y, tras dos partidos sin conocer la victoria, con una derrota en Pamplona por 2-0 y un empate 1-1 en el Ciutat ante la Real Sociedad (con gol penalti de Dela en el 94), el club decidió apostar por el técnico portugués, Luis Castro, quién venía de ser destituido en el Nantes francés tan solo 11 días atrás.
La etapa del técnico portugués en Orriols empezó de la mejor manera posible, con aquella victoria en el Sánchez Pizjuán por 0-3, con tantos de Iker Losada, a quién Castro revitalizó, Carlos Espí, el otro renacido con la llegada del técnico portugués y Carlos Álvarez, quién no celebró aquel tanto, debido a su pasado en la cantera sevillista, (casualidades de la vida, su hermano, Dani Álvarez, tuvo un breve paso en la cantera bética, permaneciendo en el conjunto bético en la temporada 23-24, la misma temporada en la que el club granota decidió apostar por el fichaje de Carlos Álvarez, por lo que ambos hermanos no llegaron a enfrentarse).
Después de romper una racha de ocho partidos sin conocer sumar de tres tras la victoria ante el conjunto hispalense, el conjunto dirigido por Luis Castro, encadenó una buena serie de resultados, tras cuatro partidos, el conjunto levantinista logró doblegar al Elche, rascar sendos empates contra el Espanyol, y Atlético de Madrid, cayendo en el mes de enero únicamente ante el Real Madrid en el Bernabéu.
Tras este buen carrusel de resultados, el equipo vivió una etapa de vacas flacas, con 4 derrotas consecutivas, contra rivales como Athletic, Valencia, Villarreal y Barcelona, respectivamente.
Tras la derrota contra el Barça en el Spotify Camp Nou, el cuadro granota tocó fondo, siendo penúltimo en la clasificación con 18 puntos en 25 jornadas, y a 7 puntos de la salvación, la distancia más amplia soportada hasta la fecha. La etapa de vacas flacas provocó que el equipo tocara fondo en la clasificación, y provocó que algunos de los seguidores granotas perdieran la fe de conseguir la permanencia, pero el equipo no siguió hundiéndose.
Los de Orriols tuvieron una reacción digna de elogio ante 4 rivales directos, el conjunto granota consiguió ganar al Alavés por 2-0, empatar contra Girona y Rayo Vallecano, encajando los goles del empate en el minuto 94 en ambos encuentros, y tras sendos empates, el decano del fútbol valenciano volvió a la senda de la victoria tras superar al Oviedo por 4-2.
Después de encadenar cuatro partidos invicto, el conjunto levantinista cayó en Anoeta para levantarse otra vez y cosechar dos triunfos consecutivos ante el Getafe por 1-0 y ante el Sevilla por 2-0, por primera vez en la temporada se consiguieron dos victorias seguidas, y además con portería a cero, un registro afianzado todavía más en el campo del Espanyol con un 0-0 que a punto estuvo Carlos Álvarez de decantar para los granotas, con un disparo al travesaño en la última jugada del partido.
El chasco de la Cerámica
Tras tres porterías a cero y con siete puntos sobre nueve posibles, los de Orriols llegaban a la Cerámica con la moral por las nubes y acompañados de aproximadamente unos 800 granotas. Pero no pudo ser.
Después de una igualada primera parte, la lesión de Carlos Álvarez y el grosero error de Matías Moreno decantaron el partido en favor de los locales, el conjunto levantinista salió de la caseta con los ánimos renovados y consiguió empatar el encuentro tras un gran centro de Pablo Martínez que culminó el de siempre, Carlos Espí. Minuto 51. 1-1 en el luminoso. Poco duró la alegría de los visitantes, once minutos después del empate, Alberto Moleiro, Mikautadze, Buchanan y Pépé golearon a los granota.
¿Pero los levantinistas tenemos motivos para seguir creyendo en la salvación?
Como diría Cristiano Ronaldo, “las estadísticas no engañan”, y si nos ceñimos a ellas, el Levante en la era Luis Castro, está en la posición número 12 con 23 puntos y a tan solo 3 puntos de las posiciones Conference League, a 6 de champions, y a 6 sobre el descenso. Son unos buenos números para un club como el Levante. Quién sabe qué hubiera ocurrido si Luis Castro hubiera iniciado el curso con el club de Orriols…
Al margen de eso, el Levante, tras la victoria del Sevilla frente a la Real Sociedad, está a 4 puntos de la salvación, el Levante lo tiene difícil. Sí. Aunque alguno piense que la salvación es una utopía, vamos a desgranar el calendario y demostrar que la salvación es más que factible.
A priori los compromisos que le quedan al conjunto granota, son complicados, los de Orriols deben recibir al CA Osasuna (10º), viajar al campo del RC Celta (6º), recibir al RCD Mallorca (15º) y visitar al Real Betis Balompié (5º).
Aunque parezcan partidos complicados, que lo serán, como todos a estas alturas de la temporada, si volvemos a ceñirnos a la frase de antes, “las estadísticas no engañan”, vemos que el Levante debe recibir al segundo peor visitante (Mallorca con 9 puntos), y al tercer peor visitante (Osasuna con 10 unidades). En cuanto a los partidos de fuera de casa, el Levante debe medirse al RC Celta, que hasta la jornada 33 era el peor local de la categoría.

El entrenador del Levante UD, Luís Castro, durante el partido. / Ricardo Larreina/EP
Y ya por último en la jornada 38, el Levante debe visitar al Real Betis, el séptimo mejor local, pero con solo 2 victorias en sus últimos 10 partidos en casa y eso sumado al factor de que el Sevilla puede que se esté jugando la categoría, hacen el cóctel perfecto para soñar con una victoria granota en el partido que a priori, será el más difícil que le resta por disputar a los de Orriols en lo que queda de liga.
Así que, ¿Por qué no es posible sacar los 12 puntos? Y alcanzar la más que meritoria cifra de 45 puntos, la cuál garantizaría a nuestro levante sobrevivir a una de las peleas por la permanencia más salvajes que se recuerdan en los últimos tiempos.
El Levante depende de sí mismo, ya hemos visto que la defensa del Levante es capaz echar el cerrojo y estar 3 partidos seguidos sin encajar ningún gol, si los granotas logran mejorar en ese aspecto y ser más efectivos en el último tercio del campo, no dudo de que en el Ciutat se disfrutará de fútbol de élite la temporada que viene.
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