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Carta de un profesor de Filosofía a la consellera Ortí

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Jesús Pons Dominguis

Elx

Estimada señora Ortí:

Soy funcionario de carrera en la Comunitat Valenciana desde 2005, doctor en Filosofía por la Universidad de Alicante y autor de un libro de texto sobre Teresa de Ávila para Bachillerato. Veinte años en la enseñanza pública me autorizan a hablarle con franqueza. Lo que su Gobierno ofrece al profesorado no es diálogo, sino sofística: la apariencia de razón sin razón verdadera. Una propuesta de 200 euros que no compensa la pérdida real de poder adquisitivo acumulada en quince años no es generosidad; es retórica de la concesión. El IPC no es una opinión: es un hecho objetivo. Y la justicia correctiva que Aristóteles ponía en el fundamento de toda convivencia exige reparación sustantiva, no gestos simbólicos. Añado un dato de resonancia personal: nací en Murcia. El profesorado de aquella región cobra hasta 300 euros más al mes por el mismo trabajo. Esa asimetría es la medida exacta de la deuda de la Administración valenciana con quienes sostienen la educación pública. El diálogo es posible y necesario, pero exige reconocer primero la dignidad del interlocutor. Le pido que reconozca en el profesorado valenciano lo que somos: trabajadores cualificados que merecen una retribución justa. La historia juzgará sin piedad a quienes, pudiendo hacer justicia, prefirieron diferirla. Con el respeto que la verdad merece.

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