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Érase una vez Mestalla

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Ramón Puchades Rincón de Arellano

València

Siempre exigente y generosa, crítica pero leal; la grada de Mestalla parece poseída por la adormidera. Ese es el gran mérito de Meriton, ha diluido Mestalla a la ignominia en todos los sentidos. Mientras algunos piensan que la reacción debe ser contra el Levante, los vascos o los catalanes, pocos ponen el foco donde corresponde. En este - y por desgracia- último año de Mestalla, al menos convendría volver a unos orígenes que no deberían perderse: recuperar la autocrítica y la decencia en una despedida digna y justa con un mínimo de orgullo. Las protestas, los pitos y los pañuelos a quien corresponden.

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