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En un suspiro, Morales arrancó la moto en Eibar

«En unos huevos con jamón, la gallina se involucra y el cerdo se compromete». Titánico compromiso de ambos equipos que hicieron que no nos acordáramos del teléfono móvil ni del Francisco Nicolás durante los 93 minutos. Los huevos fueron el ingrediente esencial para que el Levante se llevara la victoria. Primera parte en tablas. Como dos ajedrecistas que estudian cada movimiento de su oponente en el Campeonato del Mundo de Sochi. El Valencia moviendo alfiles por entre líneas, mostraba su dominio sobre el tablero verde del Ciutat mientras que el Levante esperaba en la retaguardia para sorprender a la contra con sus torres. El sol seguía impaciente y la grada lucía un colorido de tifos,banderas y purpurina dignas del megadesfile de Victoria Secret. Larga vida al derbi valenciano.

En el segundo round, Victor Casadesús sació su hambre de gol con un descomunal martillazo tras un preciso drive lanzado desde el córner. Las gargantas granotas estallaron como fuegos artificiales. 1-0 y bien de puntos una semana más para el habilidoso que haya incluido a Victor Casadesús en su equipo de Comunio.

El partido estaba Parejo y fue precisamente éste quien lo empató tras un pase de Negredo que ganó la posición metiendo culo a lo Kim Kardashian.1-1.

En un suspiro Morales arrancó la moto en Eibar, agachó la cabeza para adecuar su posición aerodinámica y se escapó disfrazado del fideo Di María y con espíritu Steve McQueen en la Gran Evasión para lanzar un revés cruzado con la elegancia de Roger Federer en el punto final de la Davis.2-1.

Nuno Espirito Santo reaccionó y jugó con Fuego. Retiró un central y retrasó a Javi para encerrar más al rival. El tiempo se consumía y el Valencia estuvo cerca de igualar con un cabezo de Negredo quién todavía continúa lamentándose balanceando la cabeza como uno de esos perritos que adornan la bandeja trasera del los coches tuning.

A diferencia del anuncio de la Lotería, el Levante sí compró el boleto para ganar el partido. La victoria servirá a los granotas para alicatar su confianza. Vitaminas emocionales para seguir gritando eso de «qué grande es ser pequeño».

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