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Exotismos

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Pocos saben que el Llevant, antes incluso de su fundación oficial en 1909, usó una zamarra como la de su rival de hoy: blanca con una franja diagonal encarnada. Los jugadores de pilota valenciana siempre vistieron también inmaculados y eran blaus o rojos según el color de la faja. Lo mismo sucedió en el origen del foot-ball. Los primeros partidos que se disputaron en el Cap i Casal, en los albores del siglo XX, enfrentaban a las dos Valencias: la fluvial (FC Valencia) versus la marítima (FC Cabanyal). Ambos clubes lucían camisa blanca pero los de la playa de Las Arenas se distinguían con una banda encarnada o negra, enganchada con imperdibles. Aquellos chavales se decantaron finalmente por el negro y de aquella franja surgió, en septiembre de 1909, con el registro oficial ya como "FC Levante", la equipación blanca con tres rayas verticales negras y la denominación blanquinegres. No es de extrañar que el blanco sea el color dominante en los uniformes de Primera y Segunda. De hecho, el blaugrana (de origen gimnastiquista) es todo un exotismo en nuestro fútbol.

La Segunda hace tiempo que no es país para filiales. El Sevilla Atlético es una excepción, el orgullo de la cantera del Nervión, una auténtica factoría de talento de donde surgió el granota Juan Muñoz, que debe morirse de ganas de tener minutos y reivindicarse. La escuadra blaugrana visitará la ciudad de la Giralda tras el derbi andaluz de ayer y con Vicent Iborra probablemente en las gradas. El capitán del Sevilla es una de las leyendas vivas del levantinismo, el líder del mejor Llevant de todos los tiempos. Y eso a pesar de que muchos en Orriols, nido de una iconoclastia insoportable, aún le silbaban hasta justo antes de marcharse. Algún día deberíamos hacérnoslo mirar. Un futbolista de la cantera que triunfe y sea profeta en su casa también es, desgraciadamente, un exotismo en el Llevant. Yo, sin embargo, no tengo dudas de que Iborra hoy vibrará si se da un nuevo triunfo granota, aunque lógicamente expresarlo sería políticamente incorrecto y poco decoroso con su hinchada.

El Sevilla At. fue uno de los mejores equipos que pasó por Orriols en la primera vuelta, aunque el Llevant se llevó los tres puntos con el gol de Montañés en el 76´. El filial hispalense lleva ahora una racha horrorosa de dos victorias en los últimos diez encuentros (frente a las ocho de los blaugrana) que le ha hecho mirar a la parte baja de la tabla, aunque sigue siendo un filial peligroso, con hambre y gol, capaz de lo peor y también de lo mejor. Frente a ello, la receta ofrecida ayer por Muñiz: «Humildad, orden y trabajo». El míster es otro bendito exotismo. Su divisa pide mármol, más que para inmortalizar al Llevant 2016-17, que lleva camino de ser legendario, para fijar los valores que siempre deberían imperar en el vestuario de Orriols.

La humildad, el orden y el trabajo, efectivamente, serán la clave para frenar cualquier conato sevillista de plantar cara al gran líder de las ligas europeas: el que lo ha sido de Segunda todas las jornadas a excepción de la primera y la tercera y el que lleva 17 puntos de ventaja al tercero. El que debe vencer hoy para que el ascenso matemático esté cada día más cerca.

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