En plena Semana Santa el Levante va a tener que pagar su penitencia por haber realizado posiblemente su peor partido de la presente campaña. El conjunto dirigido por Paco López cayó en la trampa de un Huesca que se jugaba la vida y que estuvo más serio, más intenso y más acertado. El 0-2 es una cura de humildad y queda todavía mucho.

La puesta en escena granota no fue buena más allá de una temprana acción en la que el siempre vertical De Frutos se escurrió por banda y sacó un centro raso que Morales remató con potencia pero demasiado centrado. Con una línea de tres centrales y Radoja como titular en el eje tras casi un mes de baja ante la falta de efectivos en la medular, esa fue la única llegada real con peligro de un Levante que en la fase inicial del encuentro tuvo incluso menos iniciativa que su rival pese a jugar como local y hacerlo ante un equipo que llegaba a València como colista.

Sin embargo, el fútbol es tan paradójico que justo cuando el conjunto de Paco López empezó a desperezarse con un centro cerrado de nuevo obra de Morales, fue el Huesca quien golpeó. Lo ha hizoen una acción en la que David Ferreiro se cambió con comodidad de pierna el esférico ante la defensa pasiva de Morales y envió un ‘platanito’ con la zurda que Rafa Mir remato de interior y casi a placer a la espalda de Rubén Vezo (0-1). Era el minuto 15 y al Levante desde ese momento le ha tocado nadar ya contracorriente.

Dio la sensación de que el gol obligó al conjunto azulgrana a aplicarse y a apresurarse un poquito más en la presión, lo que le permitió nivelar la posesión y ganar algo en iniciativa, pero sin encontrar nunca fluidez en su juego.

Así las cosas en el segundo acto compareció sobre el césped del Ciutat un Huesca todavía más reforzado en sus convicciones si cabe y que perfectamente pertrechado atrás supo aguantar la única y tímida embestida inicial granota en forma de remate de Roger a centro de Clerc.

Tras esa acción avisó el equipo de Pacheta ya en una salida al contragolpe que Pulido finalizó con un disparo alto, pero en la segunda ocasión que tuvoel conjunto altoaragonés no perdonó y asestó un nuevo zarpazo, a la postre definitivo. Seoane arrancó desde campo propio y condujo el balón casi 30 metros sin oposición -con Son corriendo tras él tras precipitarse su intento de anticipación- para acabar metiendo un pase a la espalda de Rober Pier que Rafa Mir aprovechçp a la perfección para batir con una sutil vaselina a un Aitor al que cazó a media salida. Fue una concesión demasiado evidente, imperdonable, más aún si se ve cómo apenas unos minutos más tarde Rochina derribó sin titubear a Maffeo frenando otra contra muy similar. Esa acción le costó la cartulina amarilla, pero uno se preguntó si no es eso exactamente lo que se tendría que haber hecho en la acción que diolugar al segundo tanto.

Espaldarazo anímico

El 0-2 para un equipo que se está jugando la vida como es el Huesca fue un espaldarazo anímico ante un Levante que aunque empujó algo con la entrada de un participativo Dani Gómez y con el cambio de sistema, lo cierto es que tampoco mejoró en exceso evidenciando que no era su día. Hasta tal punto que hasta el exgranota Pedro López pudo hacer el 0-3 en las postrimerías, pero por suerte su disparo se marchó excesivamente cruzado.

Ahora cabe esperar que fuese solo eso, un mal día, porque lo realmemente peligroso e imperdonable sería que el equipo se dejase llevar. El colchón respecto al descenso es importante, pero no se ha conseguido nada aún.