Pese a que el acuerdo está cerrado, un movimiento de mercado aprovechando que quedaba libre, Roger Brugué jugará la próxima temporada en Segunda A en calidad de cedido. Esa es, al menos, la idea con la que se le ha fichado. Es un planteamiento sobre todo confiando en su evolución a medio plazo. Pese a la lesión muscular que lo tuvo fuera dos meses, el gerundense siguió siendo el máximo artillero del Nástic, que echó en falta su aportación ofensiva. Su entrenador, el valenciano Toni Seligrat, llegó a decir que era como si el Barça perdía a Messi, «un jugador diferencial». Su ausencia se dilató, para más inri, por dos expulsiones mientras estaba en el banquillo. El Levante se ha adelantado a otros clubes que lo estaban siguiendo por tratarse de una de las firmes promesas de la categoría de bronce. Y el Nàstic no llegó a tiempo de renovarlo.

Aunque estaba cerrado desde hace semanas, fue horas antes de confirmarse la permanencia matemática con el 3-3 contra el Barça cuando trascendió el fichaje de Brugué, un joven extremo del Nàstic llamado a una cesión, la clásica oportunidad de mercado con la que hacer fondo de armario pensando en el futuro a medio plazo. Sin embargo, donde está el foco puesto es en el corto. Y no en entradas sino en salidas. La obligación de vender por 16,5 millones antes del 30 de junio está a la vuelta de la esquina. Un escenario obligado tras haber ido dos años al límite. Que a lo largo de este verano va a ser imposible invertir en la remodelación de la plantilla sin traspasos, también. Hace un año se optó por retener a todos los valores. Ahora, con más vencimientos y todo apretado tras blindar a Morales, parece más difícil.

Con el margen exprimido al máximo y a golpe de pirueta para cuadrar números, el contexto de un mercado que aún no se ha recuperado complica todavía más las cosas. No hay duda del valor máximo de De Frutos, aunque a nivel oficial del Real Madrid no hay ninguna noticia directa más allá del interés por repescar a un futbolista al que también le tiene puesto el ojo el Sevilla de Monchi. El mismo que sin llegar a mover ficha suena siempre para Campaña, al que le quedan dos partidos para volver después de su eterna lesión. A expensas de que Quico pueda sacarse algún conejo de la chistera, de lo se trata es de ver cómo encajar su ficha de 3,2 kilos en el caso de que permanezca en la plantilla.

Y es que esas están en Orriols, calibrando el cartel de sus jugadores y manteniendo reuniones en las últimas semanas con distintas agencias de representación. La Eurocopa, el gran escaparate a la vuelta de la esquina, es una oportunidad para Bardhi.

Vezo y la defensa

Otro futbolista que no se ha quitado de encima las dudas es Vezo. Su fichaje se hizo en vistas a una plusvalía que pasaba en parte también por su estreno con Portugal. Haber perdido en este último tramo su condición de titular no ayuda, aunque sigue siendo el puntal de una defensa en la que si Postigo y Duarte acaban renovando, la vía más realista de empezar la reconstrucción es con los ingresos que pudiese dejar en caja. Bajo el manto del planeta Mendes, se trata de una de las esperanzas de cara al mercado. Salvando las distancias, el contexto es muy parecido para Vukcevic, que ya se ha despedido de por lesión. Candidatos exportables son también Malsa o hasta uno de los porteros si el dilema entre Aitor y Cárdenas no se cierra.