El Getafe se impuso al Levante por pura necesidad. El conjunto azulón, sin alardes pero a un nivel de intensidad levemente superior al azulgrana, ató un triunfo que le asegura la permanencia de forma matemática ante un Levante que ya salvado dio la cara, pero al que le faltó quizás algo de mordiente.

No parece que sea casualidad el hecho de que los once futbolistas que saltaron de inicio en la formación granota al césped del Coliseum fuesen jugadores que el año que viene tienen contrato con la entidad granota y que además, sobre el papel, continuarán en su gran mayoría -no es lo mismo una cosa que la otra-. Ese, en sí mismo, es suficiente aliciente como para darlo todo y esa circunstancia pudo influir en la decisión de Paco a la hora de escoger su once.

En los primeros compases, más allá de un error de Malsa en el que el francés se rehizo para evitar un remate franco de Ángel, lo que se palpó fue más voluntad azulona y eso se tradujo en la ventaja inicial de los de Bordalás. En la foto del primer gol encajado quien aparece es un Ruben Vezo que, tras una conducción innecesaria en una zona peligrosísima, posibilitó un robo de Cucurella y un centro raso atrás rematado por Aleñà llegando desde segunda línea en el que también es cierto que Cárdenas pudo poner la mano un poco más dura (1-0). El gesto de rabia en la celebración del jugador catalán denotaba la necesidad de un Getafe, una circunstancia que sin duda en estas situaciones es un arma de doble filo porque implica motivación, pero también ansiedad.

Pese al tanto, el Levante quiso competir siempre y avisó con sendas llegadas de Dani Gómez y Cantero, aunque fue Melero en una acción similar a la del 1-0 quien devolvió las tablas al marcador al filo de la media hora (1-1) rematando de interior desde segunda línea en una acción en la que el Getafe reclamó una falta previa por un presunto manotazo de Coke a Aleñà que parece insuficiente como para sancionarlo (1-1). La tibia celebración granota dejó entrever también que, profesionalidad al margen, el Levante se jugaba poco. Era tan solo un input más que llegaba justo antes de que en la recta final del primer acto Mata estrellase con violencia una pelota en el travesaño de Cárdenas que bien podía haber supuesto ya el 2-1, pero que para fortuna granota se fue al limbo.

Así se llegó al descanso y en la reanudación Paco sustituyó de inicio a Ruben Vezo, aparentemente sin molestias físicas, dando entrada a Duarte en su lugar. Puede que fuese un toque de atención en un equipo que por mediación de Cantero y Duarte se aproximó tímidamente a la meta de Soria, pero al que le faltó puede ser un punto de convicción. De necesidad. El Getafe necesitaba un gol para sellar su objetivo de la permanencia tras una temporada no angustiosa pero si compleja y, ante la proximidad del objetivo, lo consiguió a falta de siete minutos. El equipo de Bordalás no apabulló en ningún momento al Levante, pero un despeje de Cárdenas con el pie posibilitó una contra en la que Kubo, saliendo con comodidad a su izquierda frente a Miramón y con un gran disparo ajustado al palo, convirtió en el 2-1.

Restaban ocho minutos, tiempo aún suficiente para que el valenciano David Timor se autoexpulsase por un feo codazo a Malsa (de poco le sirvió al de Carcaixent el teatrillo tendiéndose sobre el césped ya que el VAR le ‘cazó a la perfección) y para que Melero rematase mordido un balón franco en las postrimerías que fue la mejor ocasión para lograr el empate.

Al Levante UD le queda una bala para maquillar su clasificación. Será ante el Cádiz.