El final del enfrentamiento contra el Granada destapó el enésimo malestar de un sector que, por momentos, piensa que lograr un triunfo es equivalente a escalar el Everest tras haber sufrido distintos amagos de reacción que quedaron en vano. La derrota del pasado lunes, sin duda, la más sonrojante del curso por las formas y el marcador, abrió el debate de si el grupo de futbolistas que representa al Levante tiene la capacidad de competir en la élite del fútbol español, pero la misma plantilla granota, rabiosa tras vivir batacazos de manera regular, busca su redención particular. El impulso que sirva para proyectar un mensaje de optimismo, confianza y tranquilidad. El fútbol, como la vida, brinda segundas oportunidades, y el Levante, consciente de la espinosa circunstancia en la que se encuentra, no quiere tropezar nuevamente con la misma piedra. Mendizorroza como punto de partida y, sobre todo, de inflexión.

El mundo del balompié, pese a su frenetismo y sus niveles de alta tensión competitiva, siempre da el beneplácito de rectificar errores y a su condición se amarra Javi Pereira, quien, en la rueda de prensa previa, entonó el mea culpa con respecto a la alineación que sacó en el último partido. El entrenador granota reconoció que se equivocó en el planteamiento, al igual que consideró que los goles encajados en los primeros minutos le impiden desarrollar su idea de juego en plenas condiciones. Pese a ello, es la base sobre la que el Levante quiere construir su primera victoria, a través de un once inicial que sufrirá variaciones. Una de ellas por obligación, ya que Carlos Clerc, reconvertido a central frente al Granada, no estará en Vitoria por molestias, al igual que Mustafi y Melero. Ambos encendieron un rayo de esperanza al haber entrenado con el grupo a mediados de semana, pero sus cargas de trabajo fueron menores a las del resto de sus compañeros. Como medida preventiva, no estarán listos hasta después del parón, mientras que Radoja sí se vestirá de corto ante un rival que está al alza.

Sin embargo, el conjunto de Javi Calleja, después de un inicio de liga insuficiente, más allá del oasis que supuso ganar al Atlético de Madrid, se encuentra en su mejor momento. Siete puntos de nueve posibles, uno de ellos en el Camp Nou, son los números que le han catapultado hasta las posiciones de la clasificación que otorgan cierto alivio. Más allá del momento del rival, el Levante no quiere entender de dinámicas. Se niega a prolongar una de las peores rachas de su historia. Ante el Alavés, decimoséptimo en LaLiga Santander y cuatro puntos por encima, los de Javi Pereira quieren dejar las malas vibraciones atrás para no solo lograr una victoria trascendental, sino también para otear un futuro más optimista.