Siete meses sin ganar siguen siendo la losa de un Levante que no sabe cuál es la fórmula del triunfo. Pese a que fue superior y dejó sin ideas al Athletic a través de ímpetu, carácter, garra y orgullo, no le bastó para sumar tres puntos del tirón de una vez por todas. El equipo granota mostró virtudes sobre el verde, reflejó que su semana en El Saler dio sus frutos y, sobre todo, jugó de tú a tú y sin miedo ante el rival con el que su futuro se torció tras la eliminación en semifinales de Copa de la temporada pasada, pero sin obtener, ni siquiera con suerte, un premio ansiado. El empate a cero contra los vascos dejó en estado de incertidumbre al Levante, que bajo la lluvia torrencial que azotó València en sus últimas horas del día, salió bloqueado de un partido que antes del mismo fue catalogado como cara o cruz en toda regla. Una resurrección y una llamada a la esperanza o, en su detecto, una sentencia de muerte. Pero la igualada a nada supuso un gatillazo de un cuadro granota que, ni por lo civil ni por lo criminal, es capaz de vencer un encuentro bajo las órdenes de un Javi Pereira cuyo efecto no se traduce en marcadores a favor. Tampoco bajo el calor de su público, que animó sin cesar, sin tapujos desde el primer minuto hasta el último y que reconoció el esfuerzo al final del encuentro.

Un Ciutat de València que le entregó todas sus fuerzas a su equipo para que no decayese en ningún instante, generando un ambiente hostil que incomodase al rival y creando un aroma de partido grande que aupase a los suyos en volandas, con la única intención de que se vaciasen sobre el verde. Pese a ello, el Athletic fue un adversario incómodo. Nunca fue superior durante el duelo, pero, cuando tuvo sus momentos, despertó nerviosismo en las gradas del feudo granota. De hecho, fue el primero en advertir de su peligro en los primeros compases del envite mediante un Íñigo Martínez que cazó una falta lateral de Muniain, pero su cabezazo salió rozando la meta de un Dani Cárdenas que repitió titularidad. No obstante, durante los cuarenta y cinco minutos iniciales, el Levante, por insistencia, mereció irse al descanso por delante. De Frutos, rematando con la testa un centro colgado de Carlos Clerc, fue lo más cerca que estuvieron los de Pereira que ponerse por delante. Un ‘18’ que, de hecho, fue obstaculizado dentro del área por Berenguer al cuarto de hora de partido, aunque Munuera Montero no lo señalizó tras consultarlo con el VAR. Misma decisión tomó cinco minutos después en el área contraria, con Campaña como posible infractor y con Yeray como víctima, pero, pese a las ganas con las que acudió al videoarbitraje, el juego siguió su transcurso.

Después de una primera mitad con más luces que sombras en clave levantinista, el plan de mirarle a los ojos al conjunto dirigido por Marcelino García Toral permaneció, pero la falta de previsión en el último pase les impidió probar a Unai Simón. El entrenador del combinado vasco, ante la dificultad de superar líneas, movió fichas desde el banquillo, pero apenas adelantó a su equipo. No obstante, el Levante buscó un intercambio de golpes en el que las bandas cobraron protagonismo, con Clerc y De Frutos como principales actores de escena. El segoviano, si fue quien más cerca estuvo de marcar en la primera parte, más cerca estuvo en la segunda. Superado el setenta de duelo, Dani Gómez peleó en el área un balón pugnado con Lekue, que tras caer en Campaña y rebotar en la zaga del Athletic, chutó De Frutos con virulencia prácticamente desde el punto de penalti, pero el meta internacional se estiró felinamente para impedir una diana que mereció. No obstante, los visitantes también dispusieron de una clara bajo el sello de Nico Williams, quien aprovechando un inoportuno resbalón de Son, se quedó delante de Cárdenas, pero su disparo fue detenido por el de Terrassa.

Sin embargo, los últimos compases se vieron mermados por un terreno de juego castigado por la fuerte lluvia que cayó sobre el estadio granota. Ni uno ni otro pudieron desprender sus ideas de forma fluida, en un contexto de partido en el que el Athletic firmó el empate antes de que Munuera Montero señalase el final. Todo lo contrario que el Levante, enrabietado e imponente, al ver que, un fin de semana más, sigue sin brindar una victoria que sanaría heridas que permanecen abiertas.