El plan de reacción del Levante hacia la permanencia pasa por poner el cerrojo en la retaguardia. La derrota en el Derbi contra el Valencia puso en evidencia las carencias que tiene el conjunto granota a día de hoy y que arrastra desde el inicio de temporada. Desconexiones, desajustes y falta de contundencia. Puntos de fuga que han debilitado y lastrado a un equipo que, tras dieciocho jornadas de campeonato, desconoce qué se siente cuando se consiguen tres puntos del tirón.

Pese al sabor agridulce que dejó tanto caer en la última jornada disputada de LaLiga Santander como las formas de la caída, ya que se escapó una ventaja de dos goles en el luminoso en un abrir y cerrar de ojos que derivaron en derrota, el conjunto levantinista se conjura para pelear por la permanencia consciente de que sus cifras en cuanto a dianas encajadas son preocupantes. Los pupilos entrenados por Alessio Lisci atesoran la cifra más alta de goles recibidos entre los veinte que habitan en la élite del fútbol español con treinta y seis. Además, con diferencia debido a que su perseguidor más cercano es un Cádiz que refleja treinta y un anotaciones en su contra.

Sin embargo, el Levante está obligado a disminuir sus estadísticas de goles encajados, primero, para sacar rentabilidad a su potencial ofensivo tras haber anotado nueve tantos en los últimos tres duelos oficiales y no extraer resultados positivos, y segundo, porque los precedentes no invitan al optimismo. En la última década, solo cinco equipos aterrizaron a la última fecha del campeonato con más tantos recibidos. De mayor a menor cantidad, fueron Las Palmas con cuarenta en la temporada 17-18, el Deportivo de la Coruña con treinta y nueve en el curso 12-13 y, en el mismo curso 16-17, Granada con treinta y nueve, Osasuna con treinta y ocho y Sporting de Gijón con treinta y siete. Por otra parte, el Betis es el único que registra la misma cifra que los granotas, después de que recibiera treinta y seis a un partido para finalizar la primera vuelta. No en vano, todos los equipos que terminaron la decimoctava jornada siendo los que más goles en contra descendieron a final de temporada, con permiso de un Elche que, pese a salvarse en 2015 sobre los terrenos de juego, después de aterrizar en la última fecha de la primera vuelta con treinta y cinco goles encajados, acabó bajando a Segunda por impagos.

Pese a que los antecedentes sean desfavorables, el club trabaja para que el mercado de invierno le dé herramientas para cortar la hemorragia. La baja de Shkodran Mustafi, quien estará lesionado por un esguince de rodilla hasta mediados de febrero, dejó resentida una línea defensiva que debe recuperar firmeza si quiere quedarse en Primera. Por ello, Alessio Lisci, en consenso con los técnicos de la casa, ha solicitado la incorporación de un central, mientras en las oficinas de Orriols, sobre todo, tras la positiva puesta en escena de Marc Pubill en el Derbi, deshojan la margarita para dar salida o a Coke o a Jorge Miramón.

Son los puntos sobre los que se moverá el Levante en un periodo de traspasos que se antoja como fundamental para su futuro, tanto deportivo como económico. No obstante, el italiano buscará sacarle partido a los futbolistas que tiene en plantilla. Tras haber conseguido que los suyos se desmelenen en ataque, el siguiente objetivo será instalar una muralla atrás que le permita crecer. La crítica situación pide soluciones inmediatas y la más urgente es la de obtener rendimiento de puntuación a la capacidad que tiene el Levante en perforar la meta rival. Villarreal pondrá a prueba a una plantilla que necesita dar señales de vida cuanto antes.