Simon Deli comienza a ser una operación de difícil alcance para el Levante pese al acuerdo que alcanzó para firmar por el cuadro de Orriols hasta final de temporada y en calidad de cedido. El Adana Demispor quiere obtener más beneficio económico para dejar salir al central después de que, según la perspectiva del club turco, se haya revalorizado en la Copa África debido a sus prestaciones con Costa de Marfil. Además, el cuadro otomano, consciente de la necesidad de los granotas por firmar piezas que le ayuden a pelear por la permanencia con más solvencia, quiere aprovecharse para sacar mayor tajada y multiplicar por cinco el pago que realizó por él el pasado verano, alrededor de 100.000 euros. Concretamente, buscan cambiar los términos de la operación, cambiar la cesión por un traspaso y adquirir, al menos, medio millón de euros. Cifra que pone el acuerdo establecido desde hace semanas en un punto muerto y con serias posibilidades de que termine cayéndose.

Según uno de los puntos más cercanos a la operación, entre los que se encuentra un ex del Levante cuya identidad no han querido que transcendiera las fuentes consultadas por este periódico, el nombre fue puesto encima de la mesa antes de que arrancase el torneo continental por el exjugador granota en cuestión, al ser intermediario de futbolistas africanos, conocer el producto y considerar, además de saber que el club lleva siguiendo a Simon Deli desde su estancia en Bélgica, que es el recurso que le falta a la defensa para cortar la hemorragia de goles encajados y asentar las bases de la permanencia. De hecho, el visto bueno por parte del central nacido en Abiyán fue absoluto antes de partir con Costa de Marfil hacia la Copa África, hasta el punto de tener la predisposición de abordar su aterrizaje a Orriols una vez terminase una participación que finalizó ayer, en los octavos de final y tras caer contra Egipto en la tanda de penaltis. No en vano, el Adana Demispor, pese a que la voluntad de Simon Deli sea no solo la de salir de Turquía, sino también la de recalar en el Ciutat de València, pone reticencias para dejarle marchar tras haber aumentado su valor.