La Fundación del Levante procedió el pasado domingo a ejecutar el último plazo del préstamo concedido por parte de Caixabank para liquidar su deuda. Un proceso iniciado en 2009 y que durante 13 años se ha ido reduciendo hasta el punto de que el club no tenga ninguna carga con la entidad bancaria. «La Fundación agradece su apoyo a todos los levantinistas y en particular quiere reconocer a aquellos que han comprado acciones durante los distintos procesos de venta desarrollados a lo largo de los últimos años, lo que ha supuesto una importante vía de ingresos para la Fundación», dijo el club a través de un comunicado.

Y es que el órgano del Levante comenzó su camino hacia el equilibrio financiero en diciembre de 2009, cuando nació con la finalidad de salvar a la institución de su desaparición para aportarle viabilidad. Desde entonces se han producido dos periodos de venta de acciones: el primero que fue desde 2013 hasta 2016, con el precio de 67,80 euros cada una, y después a partir de 2019 mediante un paquete de 17.877 acciones a un coste de 135 euros, de las cuales aún quedan 7.000 por vender aproximadamente. De esta manera, el denominado poder accionarial de la Fundación disminuye, con el mensaje de que si las vende será mejor, ya que, en principio, su mensaje es que no quiere tener acciones.

A su vez, el Levante se ha convertido en uno de los clubes con el accionariado más repartido a nivel nacional, donde prevalecen personas entre una y diez acciones y donde, en su mayoría, son personas con menos de cien. Además, haber reducido la deuda en su totalidad pasó también por cumplir, de forma escrupulosa, con la cuota de pago que tuvo estipulada cada cuatro meses, mientras fue abonando el impuesto del aval de la operación al IVF (Institut Valencià de Finances). Una carga que empezó con 20.000 euros y que fue bajando con el paso de las tasas.

De este modo, el Levante elimina su deuda con Caixabank tras doce años y medio donde la misión de aquel entonces se ha cumplido. Gracias a la labor tanto de su Fundación como del levantinismo en su totalidad, ya que el dinero ha salido a través de la venta de acciones. Sin embargo, la noticia positiva que ha caído en el seno del club no debe alterar el trabajo que se ha de desempeñar para que el primer equipo regreso a la Primera División. Categoría perdida debido un sinfín de errores que se tienen que subsanar obligatoriamente para que el Ciutat de València vuelva a disfrutar de fútbol en la élite.