El encuentro con el que el Levante bajó la persiana de su temporada en Primera División supuso el punto y final a un año para olvidar, cargado de emociones fuertes que fueron a caballo entre la desesperación y la ilusión de conseguir la machada de una permanencia que cayó en saco roto. Sin embargo, el amargor del descenso fue azucarado con una victoria que, aunque sea de carácter intrascendente, puso una ligera sonrisa en una afición levantinista que ya cuenta los días para volver a la élite del fútbol español. Categoría en la que el Levante se ha ganado a pulso competir por su trayectoria, pese a que la 21-22 haya desvirtuado su merecimiento. Los tantos de Melero por partida doble, de Roger y de Coke supusieron un respiro antes de adentrarse en un profundo proceso de cambio, de movimientos y de planificación para revertir su situación de inmediato, pero la alegría de la victoria es la sensación con la que se marchan a una división en la que las tendrán que acumular.

Independientemente de que el desenlace final no alteraría el destino definido de ambos conjuntos, el cuadro dirigido por Alessio Lisci entró al partido juguetón, saliendo con bastante peligro y con la intención de no negociar el desparpajo que imprimió mientras el objetivo fue una posibilidad. Roger Martí reflejó las intenciones granotas cabeceando al larguero a los cinco minutos del inicio, pero la practicidad del Rayo Vallecano pese al dominio visitante tuvo valor superado el primer cuarto de hora de partido. Inteligente, hábil y con la ayuda de Coke, quien en su último partido como granota, no dispuso de la contundencia suficiente como para despejar el peligro, Álvaro García se metió en el área y, tras recortar a Postigo y amagar con disparar, levantó Vallecas poniendo por delante al cuadro de la franja. Pese a ello, el ritmo, elevado desde el comienzo, no disminuyó. El Levante quiso despedirse de la élite con buen sabor de boca y lo consiguió. Saracchi, con un lazo en su centro desde la esquina, la puso en la cabeza de Melero para que el ‘22’ batiese a Luca Zidane. Una diana que supuso el prólogo de, prácticamente, la sentencia del partido, ya que, a partir del 44, el Levante tramitó la victoria en un abrir y cerrar de ojos. Después de ganar un forcejeo dentro del área a Bebé, Radoja mandó un balón desde la retaguardia y Morales, mediante sus técnicas de regate infalibles, apuró línea de fondo para que Roger, en boca de gol, le diese la ventaja a los suyos. Y dos minutos más tarde, Melero, aprovechando una salida errónea desde atrás de Mario Suárez, ajustó al palo largo y desde la frontal del área el 1-3.

No obstante, al Levante le tocó sufrir para conservar la que fue una victoria de consolación. De hecho, pensó que allanó del todo el camino de los tres puntos, pero el VAR quiso meterle emoción al encuentro y privarle, con total justicia para lamento granota, a Morales de un auténtico golazo. El ‘11’ se deshizo de la línea defensiva rayista, se plantó ante Luca Zidane, dejó sentado al guardameta con una bicicleta, y puso el cuarto en el luminoso de Vallecas. No en vano, el inicio de la jugada se originó con un pisotón de Bardhi sobre Bebé dentro del área. Una acción que obligó a Melero López a invalidar el tanto y a señalar un penalti que transformó Sergi Guardiola. La última media hora presagió sufrimiento. Sobre todo, después de que Cárdenas impidiese el empate sacando la mano a un lanzamiento fuerte de Unai López. Sin embargo, Coke, a falta de un cuarto de hora, devolvió la tranquilidad al Levante, despidiéndose de su etapa en Orriols con un gol que, incluso, le emocionó y, por su pasado en el Rayo, recibió el cariño del barrio madrileño. Bardhi, desde la esquina, botó una falta directa al palo largo que Pepelu cedió a Rober. El remate de ‘4’ fue sacado en línea de gol por Catena, pero el ‘23’ remató al fondo de la red el 2-4 definitivo. A cuatro del final, Comesaña y Sylla quisieron ponerle picante al partido, pero Cárdenas, con dos meritorias paradas, le quitó de encima sus intenciones. Tres puntos que no suponen un alivio en el destino del Levante, pero que cargan de moral de cara a un año donde la ilusión por ascender debe ser la guía de su travesía en Segunda.