En medio de un verano donde existen sentimientos encontrados entre los aficionados del Levante, el calendario de la pretemporada cruza al conjunto de Mehdi Nafti con un viejo conocido.

José Luis Morales y Vicente Iborra serán los encargados de ponerle ‘picante’ al amistoso que disputarán sus respectivos clubes en la Ciudad Deportiva de Miralcamp. Un partido que, hace meses, hubiera sido impensable que se diera en las circunstancias actuales, más allá de que el deseo del levantinismo siempre fue que el de Montcada volviese a su casa. No en vano, el fútbol, el mercado y la vida han dictado que sus respectivos sentimientos tomasen caminos guiados por sus intereses personales. La ilusión de Iborra de regresar al Ciutat y la decisión, a costa del cariño de su gente, de elevar sus desafíos deportivos de Morales. Un enfrentamiento, sin duda, lleno de alicientes.

El valenciano, días después de poner punto y final a su etapa en La Cerámica, se reencontrará con sus antiguos compañeros tras tener los sentimientos a flor de piel durante su presentación. Orriols se engalanó para recibir por todo lo alto a Iborra, llenando su Tribuna Oeste y, de paso, para agradecer al eterno ‘10’ su vuelta. Llevada a cabo en una situación desfavorable y con elevados niveles de sentimentalidad. Sin importar que su Levante esté en Segunda. «Lo que pueda hacer por el Levante, independientemente de la categoría que sea, lo haré», comentó Iborra, tres días antes de medirse al Levante durante la segunda vuelta de liga, en una entrevista con Superdeporte.

Escenario contrario fue el de Morales. Pese a la bajada de categoría, el rendimiento del atacante fue sobresaliente y llamó la atención de conjuntos de prestigio, como el Betis o la Real Sociedad. Sin embargo, cuando surgió la posibilidad del Villarreal, por cuestiones de cercanía y por criterios deportivos, fue seducido. Sus declaraciones, salidas desde el corazón, sobre su deseo de seguir en el Levante incluso en LaLiga SmartBank quedaron en vano. Ahora, su aspiración pasa por competir en Europa y ser importante, asumiendo la alta competencia que tendrá en la punta de lanza amarilla. Tras los acontecimientos, Morales e Iborra se verán las caras después de cruzar sus caminos.